TEMA 12. EL EMPIRISMO: DAVID HUME

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INTRODUCCIÓN

El racionalismo es la primera gran corriente filosófica de la modernidad, el empirismo es su respuesta histórica y  constituye el segundo gran movimiento de la filosofía moderna.

Empirista es, en general, toda filosofía según la cual el origen y el valor de todos nuestros conocimientos depende de la experiencia (En griego “experiencia” es “empiria”; de ahí el nombre). En este sentido general, el empirismo es una constante en la historia del pensamiento: existió antes de la modernidad y resurgirá en el pensamiento contemporáneo.

En sentido estricto, se denomina empirismo al empirismo moderno o también llamado

John Locke

empirismo inglés (todos los autores son británicos, en oposición al racionalismo que es un movimiento continental) del s. XVIII que constituye una respuesta histórica al racionalismo del s. XVII. El primer filósofo empirista es Locke y la línea inaugurada por éste continúa y se va radicalizando en Berkeley y culmina con Hume. Hume presenta una antítesis al racionalismo continental y lleva los presupuestos empiristas, de forma coherente e implacable, hastas sus últimas consecuencias.

1. EL EMPIRISMO Y LOS LÍMITES DEL CONOCIMIENTO

1.1. LOCKE

A. NEGACIÓN DE LAS IDEAS INNATAS

Todo nuestro conocimiento procede de la experiencia

La tesis fundamental del racionalismo era la afirmación de que el entendimiento posee ciertas ideas y principios innatos. Según el racionalismo era posible deducir el edificio entero de nuestros conocimientos fundamentales acerca de la realidad a partir de tales ideas y principios que el entendimiento encuentra en sí mismo, sin necesidad de recurrir a la experiencia.

La doctrina empirista surge como teoría opuesta al racionalismo en cuanto al origen del conocimiento. NO existen ideas ni principios innatos al entendimiento. Con anterioridad a la experiencia, nuestro conocimiento es “un papel  en blanco” en el que no hay nada escrito. El empirismo es aquella teoría que niega la existencia de conocimientos innatos, y, por lo tanto, afirma que todo nuestro conocimiento procede de la experiencia.

Locke dedicó el libro primero de su obra Ensayo sobre el entendimiento humano a demostrar que no existen ideas ni principios innatos. Si los hubiera, los poseerían todos los hombres desde el momento mismo de nacer (Recordaréis que esas son  dos características fundamentales de la conducta innata: compartida por todos los miembros de la especie y se nace con ella, ya que no precisa de experiencia ni de aprendizaje alguno –se nace sabiendo). Se puede demostrar, a juicio de Locke,  que no todos los hombres ni desde el nacimiento tienen esas ideas…. por lo tanto, no hay ideas innatas.

B. GÉNESIS DE LAS IDEAS. PSICOLOGISMO

Si no hay ideas innatas, todas provienen de la experiencia. De  esta tesis se deduce la génesis y límite del conocimiento:

1.   Génesis de las ideas; es decir,  cómo se originan a partir de la experiencia ya que todas nuestras ideas –incluidas las más complejas y abstractas- proceden de ellas. Por alejada que nos parezca cualquier idea de la experiencia, necesariamente procede de ella.

2.  Nuestro conocimiento es limitado: no puede ir más allá de la experiencia. Está limitado por la experiencia doblemente: en cuanto a su extensión (el entendimiento no puede ir más allá de lo que permite conocer nuestra experiencia) y en cuanto a su certeza (sólo tenemos certeza de lo que está dentro de los límites de la experiencia).

Se trata de estudiar los mecanismos psicológicos que permiten la asociación y combinación de ideas simples formando ideas complejas

El problema fundamental es la génesis y límites del conocimiento pero ¿cómo estudiar el modo en que nuestros conocimientos se originan a partir de la experiencia? No existe más camino que tomar nuestras ideas más complejas y descomponerlas hasta encontrar las ideas simples de que proceden y estudiar cómo se combinan y asocian formando ideas complejas. Se trata de estudiar los mecanismos psicológicos de asociación y combinación de ideas. El análisis es de tipo psicológico; por eso, este modo de plantear el conocimiento recibe el nombre de psicologismo.

C. LOCKE Y DESCARTES: LA NOCIÓN DE IDEA

La noción de idea en Locke es básicamente la misma de Descartes.

Todo conocimiento es conocimiento de ideas.

Según Descartes el conocimiento era siempre conocimiento de ideas: no conocemos directamente la realidad sino nuestras ideas de la realidad. Por esa razón se le planteaba el problema de la existencia de una realidad exterior y distinta de las ideas. Para Locke también nuestro conocimiento es conocimiento de ideas. Su noción de idea puede expresarse en dos afirmaciones:

1ª. Las ideas son el objeto inmediato de nuestro conocimiento o percepción. Ideas son lo que conocemos, trátese de un color, un dolor, un recuerdo o una noción abstracta.

2ª. Las ideas son imágenes o representaciones de la realidad exterior.

D. CLASES DE IDEAS

Las ideas se dividen en simples y complejas

IDEAS SIMPLES

La blancura y frialdad son ideas simples de un trozo de hielo, idea compuesta

Son átomos de conocimiento, es decir, que no son combinaciones de otras ideas. Son recibidas de forma pasiva por nuestra mente.  Diferencia dos tipos: aquellas que provienen de la sensación (de la experiencia externa) y otras que provienen de la reflexión (de la experiencia interna, el conocimiento que la mente tiene de sus propios actos u operaciones). Por ejemplo, la frialdad y dureza de un trozo de hielo, la blancura del lirio, el gusto del azúcar serían ideas de la sensación. Entre las  ideas que obtenemos por reflexión está la de  pensamiento , ya que por experiencia interna percibimos que pensamos y en qué consiste pensar. Junto al pensamiento estarían las de percepción y voluntad

Dentro de las ideas de sensación, distingue las ideas de cualidades primarias (figura, tamaño, movimiento, extensión, unidad, etc. )  que son inseparables de los cuerpos a pesar de los cambios que tengan lugar en ellos y las ideas de cualidades secundarias (colores, olores, etc.) que no están en los cuerpos mismos pero que producen en nosotros distintas sensaciones por medio de sus cualidades primarias, como ya había hecho Descartes.

IDEAS COMPLEJAS

El resto de las ideas proviene de la combinación de ideas simples. En el conocimiento de ideas simples, el entendimiento es pasivo, se limita a recibirlas, pero en la elaboración de las ideas complejas el entendimiento es activo, actúa combinando y relacionando ideas simples. Por ejemplo, combinamos las ideas simples de blancura, dulzura y solidez para formar la idea compleja de un terrón de azúcar.

Distingue tres clases de ideas complejas: ideas de sustancias, de modos y de relaciones.

No sabemos qué es la amapola, al margen de sus cualidades, lo único que podemos percibir

Las ideas de las sustancias (idea de hombre, árbol, piedra) son complejas, compuestas de una serie de cualidades o ideas simples. Por ejemplo, la idea de sol no es más que la combinación de un conjunto de ideas: brillante, ardiente, redondeado, distancia, etc… Otro ejemplo más: la idea de sustancia espiritual alma se obtiene combinanado  las ideas simples de pensamiento, duda, etc., que se obtienen por reflexión con la noción difusa de un sustrato en el que radican esas operaciones psíquicas. Tomemos un objeto cualquiera, por ejemplo, una amapola. ¿Qué es lo que percibimos? Un cierto color, un volumen, una figura, un tamaño, un olor, una sensación suave al tacto, etc.; en una palabra, un conjunto de sensaciones simples. Pero ¿es esto en realidad una amapola? El color, el olor, la figura,etc.,  no son la amapola: son el color de la amapola, el olor de la amapola,  … ¿qué es entonces la amapola, aparte de estas cualidades sensibles? Puesto que lo único que podemos percibir es el color, el olor, etc., hemos de confesar que no sabemos qué es la amapola, suponiendo que por debajo de estas cualidades hay algo misterioso que le sirve de soporte. La sustancia, soporte de cualidades es, según Locke, incognoscible. Es, en expresión suya, un “no sé qué”.

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No conocemos la sustancia. No conocemos el ser de las cosas, conocemos sólo aquello que la experiencia nos muestra, y la experiencia sólo nos muestra una serie de cualidades sensibles. La experiencia es el origen y también el límite de nuestro conocimiento.

Las ideas de modos son ideas complejas que dependen de la sustancia, afecciones  de la sustancia. Por ejemplo, hipocresía, deber, gratitud, asesino, etc.

Las ideas de relaciones son las que surgen de la comparación de una sustancia con otra. Por ejemplo, marido, hijo, imperfecto, etc.

En todos los casos, el empeño de Locke es demostrar cómo todas las ideas complejas proceden de la combinación de ideas simples.

E. LA EXISTENCIA DE UNA REALIDAD DISTINTA DE NUESTRAS IDEAS

A Descartes se le planteó el problema de la existencia de la realidad precisamente porque partió de que nuestro conocimiento es de ideas. También a Locke se le plantea este problema por la misma razón.

Locke nunca dudó de que existiera una realidad distinta de nuestras ideas. Su misma noción de idea como representación o imagen de la realidad implica que existe una realidad de la cual la idea es representación. Al tratar de la existencia de la realidad, Locke distingue, siguiendo a Descartes, tres ámbitos: el yo, Dios y los cuerpos.

La existencia de la realidad exterior está suficientemente atestiguada: causa de nuestras sensaciones

De la existencia del yo tenemos certeza intuitiva, en este punto sigue a Descartes y su célebre “pienso luego existo”.

De la existencia de Dios tenemos certeza demostrativa, la existencia de Dios puede demostrarse utilizando el principio de causalidad, Dios es la causa última de nuestra existencia.

De la existencia de los cuerpos tenemos certeza sensitiva, la existencia de los cuerpos está razonablemente atestiguada, ya que nuestras sensaciones son producidas por ellos, los cuerpos son la causa de nuestras sensaciones.

Tanto Dios como el mundo son demostrados por un razonamiento causal: Dios es causa última de nuestra existencia y los cuerpos son causa de nuestras sensaciones).

1.2. HUME

David Hume representa la culminación del empirismo moderno llevándolo de manera implacable y coherente hasta sus últimas consecuencias. Es el principal representante de la Enlightment (Ilustración Inglesa) y el responsable de despertar a Kant de su sueño dogmático. Su influencia no se limita a Kant ya que el empirismo contemporáneo reconoce en él su fuente y precursor.

Retrato de David Hume, por Allan Ramsay. Al conde de Charlemont le parecía más "un hidalgo comilón que un filósofo refinado"

David Hume nació el 7 de mayo  de 1711 en Edimburgo (Escocia). Era hijo de Joseph Home (-o Hume, términos sinónimos en la pronunciación escocesa-, perteneciente a la rama del Conde de Home, abogado,  muere cuando Hume tiene sólo 2 años) y de Katherine Falconer (parece que hermanastra de Joseph Home aunque no hubo ningún impedimento para su matrimonio, hija de Sir David Falconer con el título de Lord Halkerton, que heredó su hermano). Su familia era acomodada, aunque no  lo suficientemente rica como para permitir a Hume dedicarse exclusivamente a la filosofía (parece ser el único real interés de Hume:<<una aversión insuperable hacia todo lo que no fuera la investigación filosófica y el saber en general>>) por lo que su familia lo orientó hacia la carrera de abogado. En 1734 se marcha a Bristol, donde trabaja con comerciante, aunque sólo durante unos meses, porque <<me di cuenta de que esa vida no era en absoluto para mí>>. Hume abandona su trabajo y viaja a Francia, donde permaneció entre los años 1734-1737, dispuesto a dedicarse exclusivamente a la filosofía y a vivir modestamente dada la escasez de medios económicos. Vive en Reims y en La Flèche (sí, allí había estudiado Descartes, razón por la que algunos biógrafos ven intencionalidad en esa elección). Durante este tiempo compuso su obra Tratado sobre la naturaleza humana.

Estatua de David Hume en Edimburgo

En 1737 regresa a Londres, dirigiéndose posteriormente a Escocia, donde vivirá unos años con su madre y hermano. Publica el Tratado sobre la naturaleza humana que constituye un auténtico fracaso (“jamás intento literario alguno fue más desgraciado que mi Tratado sobre la naturaleza humana) y de la que el mismo Hume dice “«Nacido muerto desde la imprenta, sin ni siquiera alcanzar la distinción necesaria para levantar un murmullo entre los fanáticos. Pero, de temperamento alegre y optimista, me recuperé pronto de la decepción y proseguí con ardor mis estudios»”.

Afortunadamente en  1742 publica los  Ensayos, cuyo éxito le hace olvidar el fracaso anterior y le anima a  reescribir el Tratado. En 1745 optó a la cátedra de ética de la Universidad de Edimburgo, plaza que no obtuvo por culpa de  su reputación de escéptico y ateo (No será la única ocasión. En 1751 intentó ocupar la cátedra de Lógica de la Universidad de Glasgow que dejaba vacante su amigo Adam Smith y tampoco la consiguió por idénticos motivos. El mejor filósofo de Escocia no pudo impartir clases en su patria debido al fanatismo religioso dominante). Después de un año como tutor privado (del Marqués de Annandale, del que Hume silencia su locura y sus problemas para cobrar su sueldo) fue invitado por el general St. Clair a una expedición como secretario que, inicialmente dirigida contra Canadá, acabó con una pequeña incursión en la costa francesa (Voltaire se mofará de St. Clair y su expedición con lo que quedará más ridiculizada todavía por lo que instan a Hume a que conteste, cosa que efectivamente hace en 1756); posteriormente, en 1747, fue invitado por el mismo general a acompañarle como secretario en una embajada militar por las cortes de Viena y Turín. Estas últimas actividades le permiten mejorar su situación económica: <<Mi cargo, y también mi frugalidad, me hicieron dueño de una fortuna, con la que podía considerarme independiente>>.

En 1749 regresa a Escocia, donde volverá a pasar dos años con su hermano en su casa de campo, publicando algunas obras más. En 1751 se traslada a Londres, con la pretensión, como hemos visto, de conseguir la cátedra de la Universidad de Glasgow. En 1752 se instala en Edimburgo donde fue nombrado bibliotecario de la facultad de Derecho, dedicando su actividad filosófica más bien a problemas históricos, sociales y políticos, como pone de manifiesto las obras publicadas a partir de entonces. Su Historia de Inglaterra, a pesar del excelente elogio de Voltaire, constituye otro auténtico fracaso. Tales son los problemas que le acarrea que en 1756 se llegó a pedir su excomunión: <<No creo que haya un inglés entre cincuenta que, si oyera decir que mañana me voy a romper la crisma, no se alegrara por ello. Unos me odian porque no soy tory; otros, porque no soy whig; algunos, porque no soy cristiano; y todos, porque soy escocés>> (Por cierto, y dicho sea de paso, siempre se le acusó  del marcado acento escocés de su inglés y de que el francés siempre se le resistió).

En 1763 recibió la invitación del conde de Hertford, embajador británico en Francia, de acompañarle a París como secretario de la Embajada. Rechazada la invitación en principio, Hume la aceptó ante la insistencia del conde, dirigiéndose a París donde permanecerá hasta 1766. Ya había entablado amistad con Montesquieu en 1749 y participa en las actividades de los eciclopedistas y los círculos ilustrados y entabla amistad con algunos de los personajes destacados de la época (mejor no intentéis recordar el nombre de la mujer más influyente en la vida de Hume: Marie-Charlotte-Hippolyte de Campet de Saujeon, Condesa de Bouffleurs-Rouverel, responsable del epíteto a Hume de le bon David), como Rousseau (se lo presenta Madame Bouffleurs), con el que volvió a Londres(la publicación del Emilio hacía que su posición en Francia peligrase), aunque el carácter suspicaz de Rousseau condujo a una rápida ruptura en sus relaciones. Es el momento más dulce en la vida de Hume, cuya acogida en Francia fue espectacular. Se codeó con todos los filósofos de la época (D´Alambert, Buffon, Diderot, D´Holbach, y por supuesto, Rousseau (the little nice man, según Hume) y entró en todos los salones de la época. Además recibe unos honorarios altísimos. Mientras esto sucede en Francia, en Inglaterra se publica una obra filosóficamente en contra de Hume y otra insultante y vergonzante incluso a nivel personal pero con citas muy frecuentes de su Tratado. Curiosamente, es la fuente por la que Kant accede a la obra de Hume, del que dirá que le despierta de su sueño dogmático.

David Hume

A su regreso a Londres fue nombrado “Subsecretario de Estado para el Departamento Septentrional”, que se ocupaba de los asuntos diplomáticos con los países situados al norte de Francia, cargo que no estaba remunerado y que desempeñó durante dos años, hasta 1769. Ese año regresará a Edimburgo (<<muy rico, lleno de salud, y, aunque algo entrado en años, co el deseo de disfrutar tranquilamente de mis bienes durante largo tiempo, y, además, de ver cómo se iba incrementando mi reputación>>), continuando sus actividades de estudio e investigación. (En esta época empieza a ser llamado -medio en broma medio en serio- <<San David de Escocia>>. Sus relaciones con las damas de Edimburgo -con múltiples proposiciones de matrimonio- fueron excelentes. Una de ellas escribió con tiza en la fachada de la casa de Hume <<St. David´s Street>>, y así pasó a llamarse la calle. Por cierto se llamaba Nancy Orde y Hume pensó muy seriamente en casarse con ella). Allí morirá el 25 de agosto de 1776, habiendo escrito previamente, el 18 de abril, una breve autobiografía, conocedor ya de su pronta e inevitable muerte. <<En la primavera de 1772 padecí un desorden intestinal del que en un primer momento no hice caso pero que se ha convertido, como sé muy bien ahora, en dolencia incurable y mortal>>. Deja establecido que quiere ser enterrado de modo privado, con un monumento de valor no superior a cien libras, con una inscripción que tenga solamente su nombre y los años de nacimiento y muerte, dejando a la posteridad añadir el resto.

Tumba de Hume en Edimburgo

Esa autobiografía fue publicada por su amigo Adam Smith y en ella se describe Hume de la siguiente manera: “un hombre de disposición tranquila, de temperamento suave, de humor abierto, sociable y animado, capaz de sentir cariño, pero no enemistad, y de gran moderación en todas mis pasiones. Incluso mi amor a la fama literaria, mi pasión dominante, no agrió nunca mi carácter, a pesar de mis frecuentes desengaños. Han aceptado mi compañía lo mismo el joven y despreocupado que el estudioso y hombre de letras; y así como he sentido particular placer en la compañía de damas discretas, tampoco he tenido quejas del recibimiento que siempre me han dispensado. En una palabra, a pesar de que la mayoría de los hombres eminentes han tenido razones para dolerse de la calumnia ajena, yo nunca me he sentido herido por ella, ni tampoco mordido por sus funestas dentelladas. A pesar de haberme expuesto atrevidamente a la rabia de banderías civiles y religiosas, parece como si en su habitual furia se hubieran quedado inermes, para mi propio provecho. Nunca han necesitado justificar mis amigos ningún detalle de mi carácter o conducta. Y, como puede suponerse, no porque los fanáticos no hayan bien deseado inventar y propagar cualquier cuento para desacreditarme, sino porque nunca pudieron encontrar nada que les pareciera tener siquiera un asomo de verosimilitud. No puedo decir que no exista algo de vanidad por mi parte al hacer mi propia oración fúnebre, pero tengo la esperanza de que no esté fuera de lugar: y éste es un hecho que fácilmente puede uno aclarar, y cerciorarse de él.

OBRAS

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A. ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO: IMPRESIONES E IDEAS

Hume no estaba satisfecho con la utilización del término idea para todo lo que conocemos, tal como lo había descrito Locke. Por esta razón, reservó el concepto de idea para designar sólamente ciertos contenidos del conocimiento. Hume divide los contenidos del conocimiento en dos clases:

IMPRESIONES. Es el conocimiento por medio de los sentidos. Datos inmediatos de la experiencia interna (impresiones de reflexión: angustia, agrado, etc…) o externa (de sensación: color, sabor, etc…), caracterizados por su viveza y su sentido de la realidad.

IDEAS. Son las representaciones o copias de las impresiones en el pensamiento. Datos mediatos, reproducidos o derivados de las impresiones y por esa razón, menos vivos, más débiles.

Las impresiones son todas nuestras sensaciones. Las ideas son las imágenes débiles de las impresiones

Por ejemplo, estamos percibiendo esta clase: paredes, pizara, mesa. Si ahora cerramos los ojos y nos imaginamos la misma clase, percibiremos lo  mismo pero con menos viveza y realidad. La primera es una impresión, la segunda es una idea.

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Tanto las impresiones como las ideas pueden ser:

SIMPLES. No admiten distinción ni separación. Por ejemplo,  el color azul y la idea de azul. Son las de mayor valor cognoscitivo.

COMPLEJAS. Cuando se pueden separar. Sí admiten distinción dentro de ellas, pueden dividirse en partes. Por ejemplo, “amapola”: varios colores, forma, tamaño, peso, etc.

RELACIÓN ENTRE IMPRESIONES E IDEAS

Una idea es verdadera si procede de una impresión

  • SEMEJANZA
  • CORRESPONDENCIA: a toda idea simple le corresponde una impresión simple
  • REPRESENTACIÓN: las ideas no son copias exactas, son representaciones de la experiencia
  • PENSAMIENTO: la impresión es siempre anterior a la idea

Todas las ideas complejas se forman a partir de ideas simples

Todas nuestras ideas proceden de impresiones, de mezclar, trasponer, aumentar o disminuir los materiales suministrados por los sentidos. Quien pretenda otra cosa, tiene un sencillo método de refutación: mostrar aquella idea que, en su opinión, no deriva de dicha fuente. <<Si albergamos la sospecha de que un término filosófico se emplea sin significado o idea alguna (como ocurre con harta frecuencia), sólo habrá que preguntar de qué impresión deriva la supuesta idea; y si es imposible asignarle una, se habra confirmado nuestra sospecha>>.

CRITERIO DE VERDAD DE NUESTRAS IDEAS: Una idea es verdadera si procede de una impresión; o dicho de otro modo, a toda idea tiene que corresponderle una impresión. Si no hay correspondencia,  hay falsedad.

B. TIPOS DE CONOCIMIENTO: RELACIONES ENTRE IDEAS Y CONOCIMIENTO DE HECHOS.

1. RELACIONES ENTRE IDEAS/VERDADES DE RAZÓN. Aunque todas las ideas tienen su fundamento en las impresiones, una vez que las poseemos, podemos tener conocimiento de dichas ideas sin necesidad de recurrir a las impresiones.

Un ejemplo más de relaciones entre ideas

Por ejemplo, “el todo es mayor que la parte” es un razonamiento que se basa en la relación entre las ideas de “todo” y de “parte”. Presciendiendo de que haya en la realidad “todos” y “partes”, esta proposición es siempre verdadera. La relación de estas ideas, en cuanto tal, es independiente de los hechos. Otro ejemplo que no hemos visto nunca en clase, “un triángulo tiene tres ángulos”.

Estas formulaciones son ANALÍTICAS Y NECESARIAS. Que sean analíticas quiere decir que el predicado está contenido ya en el sujeto, con lo que no aportan en realidad nueva información; simplemente descomponiendo el sujeto veremos que ya contiene el predicado. Que sean necesarias quiere decir, como hemos visto miles de veces en clase, que su negación nos haría incurrir en una contradicción.

La lógica y las matemáticas (ciencias formales) corresponden a este tipo de conocimiento.

2. CUESTIONES DE HECHOS. Fuera de las relaciones de ideas no nos quedan, como conocimientos, más que las puras cuestiones de hechos, factuales, basados en las impresiones. No ofrecen, en absoluto, el grado de necesidad de las ciencias formales, su contrario no implica contradicción y es perfectamente posible. <<Que el sol no salga mañana es una proposición ni menos inteligible ni más contradictoria que la afirmación de que saldrá>>.

Alguien sin experiencia ¿podría deducir de la fluidez y transparencia del agua que se podía ahogar en ella?

Siguiendo con los ejemplos del propio Hume, Adán no habría podido deducir de la fluidez y transparencia del agua que se podía ahogar en ella, ni del brillo y el calor del fuego que éste podría destruirlo. Igualmente, que la pólvora tiene carácter o fuerza explosiva, que el imán atrae, que el pan es un buen alimento para el hombre y no para el león, son hechos que no cabría deducir del análisis de sus respectivas ideas. En este tipo de hechos, la experiencia nos hace reconocer una relación causa-efecto, pero por mucho que analicemos la relación, es imposible descubrir la segunda idea en la primera o viceversa. Nadie puede deducir de la idea de una cosa qué efectos producirá ni qué causa la ha producido. El que de hecho se den conexiones entre ellos, sólo podemos enterarnos por la experiencia.

Las cuestiones de hecho son SINTÉTICAS Y NO NECESARIAS. Que sean sintéticas quiere decir que el predicado proporciona información nueva que no está contenida en el sujeto; como dirá Kant son extensivas, aumentan nuestro conocimiento. Como hemos visto inmediatamente antes, por mucho que analicemos el sujeto nunca encontraremos en él lo que señala el predicado. También hemos visto que no son necesarias (veremos inmediatamente como son simplemente PROBABLES) porque su negación es perfectamente posible y concebible; no incurrimos en ninguna contradicción.

C. EMPIRISMO DE HUME Y LA IDEA DE CAUSA.

Como ya hemos comentado al inicio, Hume llevará a sus últimas consecuencias los presupuestos empiristas, de forma implacable y coherente, acabando en un claro escepticismo. Veamos el proceso.

  • LA IDEA DE CAUSA Y EL CONOCIMIENTO DE HECHOS

Recordemos cuál era el criterio que había establecido Hume para decir que una idea era verdadera: ¿de qué impresión procede?.

Apliquemos ese criterio al conocimiento de hechos. Nuestro conocimiento de hechos queda limitado a nuestras impresiones actuales (lo que vemos, oímos, etc…) y a nuestras ideas actuales de impresiones pasadas (lo que recordamos haber visto, oído, etc…) pero NO puede haber conocimiento de hechos futuros, ya que no poseemos impresión alguna de lo que sucederá en un futuro. ¿Cómo vamos a poseer impresiones de lo que aún no ha sucedido?¡Eso es imposible!

Ahora bien, es incuestionable que en nuestra vida contamos constantemente con que en el

Si vemos nevar, salimos a la calle y no queremos mojarnos, cogeremos un paraguas ¿no?

futuro se producirán ciertos hechos: vemos caer la lluvia a través de la ventana y si pensamos salir y no queremos mojarnos, cogeremos un paraguas; colocamos agua al fuego y contamos con que se calentará; estamos asistiendo a esta clase que contamos se acabará dentro de un rato cuando suene un timbre. Sin embargo, sólo tenemos las impresiones de la lluvia cayendo, del agua fría sobre el fuego o de la clase a la que estamos asistiendo. ¿Cómo podemos estar seguros de que después tendremos las impresiones de los objetos mojados, el agua caliente o el timbre del final de la clase?

  • CAUSALIDAD Y CONEXIÓN NECESARIA

Si no tienes experiencia previa, ¿sabes qué va a pasar? Quizá una bola pase a través de la otra ...

La idea de causa es la base de todas nuestras inferencias acerca de hechos de los que no tenemos una impresión actual. La relación causa-efecto se ha venido considerando en filosofía como una conexión necesaria (es decir, que no puede no darse) entre la causa y el efecto. Desde el punto de vista de Hume es una de las equivocaciones más grandes y fundamentales tanto de la filosofía como de las ciencias. Una y otras han concedido al principio de causalidad un poder real (donde sólo hay una sucesión regular) y necesario (cuando, en las cuestiones de hecho, como ya hemos dicho muchas veces, no cabe hablar de necesidad)

Lo único que podemos afirmar con certeza es que hemos observado una sucesión constante entre un fenómeno y otro (siempre que llueve, me mojo; siempre que arrimo la mano al fuego más de la cuenta, me quemo). Esa sucesión constante quiere decir que siempre que sucedía el primer hecho, sucedía el segundo; vamos, que uno venía detrás del otro. Lo que hemos observado es esa sucesión pero nunca una relación necesaria entre una cosa y otra. Gracias a esas regularidades que aparecen en secuencias espacio-temporales y, por la ley de asociación, la presencia de una de esas ideas, suscita en la mente la idea de la otra.

  • CONSECUENCIAS

Solo el hábito y la costumbre nos hace establecer relaciones necesarias en el mundo de la experiencia

Puesto que es el hábito y la costumbre lo que nos lleva y autoriza a esperar la repetición uniforme de la experiencia, la conexión causa-efecto así fundamentada no puede darnos certeza. Nuestra certeza no se apoya en el conocimiento de los hechos, sino en la CREENCIA. Hume no nos condena a un escepticismo estricto, la causa no es una quimera o fantasía, sino una  creencia sólida y sometida a prueba: pero a una prueba empírica que no tiene nada que ver con la demostración necesaria. La expectativa del efecto no puede pasar nunca de probable, aunque la acumulación de experiencias probatorias aumente satisfactoriamente el grado de probabilidad. Podéis estar tranquilos: hay una altísima probabilidad de que dentro de muy poco tiempo suene el timbre. Para Hume la universalidad y la necesidad sólo cabe en las ciencias formales, en las relaciones entre ideas. Las ciencias empíricas sólo pueden aspirar a la probabilidad.

La inferencia causal sólo es aceptable entre impresiones: podemos pasar de una impresión a otra, pero nunca de una impresión a algo de lo cual nunca hemos tenido experiencia o impresión.

Descartes había establecido la realidad a partir de tres sustancias: pensante, extensa e infinita. Locke había concedido la validez a las tres por demostraciones intuitiva, sensitiva y demostrativa. Berkeley rechaza la noción de sustancia para el mundo de los cuerpos, pero no para el del espíritu. Hume, coherente con el empirismo no hace concesiones  a la idea de sustancia y, por tanto tampoco a la de mundo exterior, ni a la de Dios ni a la de yo identidad personal. De modo implacable y coherente, Hume aplica su criterio: ¿de qué impresión deriva la supuesta idea?

D. LOS LÍMITES DE LA INFERENCIA CAUSAL Y LA EXISTENCIA DE REALIDADES DISTINTAS DE NUESTRAS IDEAS E IMPRESIONES

  • LA REALIDAD EXTERIOR, EL MUNDO. Locke admitía la existencia de los

    Si se elimina el color, textura, olor, ... ¿qué queda?

    cuerpos como realidad distinta y exterior a las impresiones o sensaciones por una inferencia causal: la realidad exterior es causa de nuestras impresiones. Esta inferencia es inválida porque no va de una impresión a otra impresión, sino de una impresión a una supuesta realidad que está más allá o detrás de ellas y de la cual no tenemos impresión o experiencia alguna. La existencia de una realidad corpórea es injustificable apelando a la idea de causa.

  • LA EXISTENCIA DE DIOS. Para fundamentar la existencia de Dios se acude al principio de causalidad. Lo hemos visto en Tomás de Aquino y en Descartes. Esta

    Crítico con la utilidad de la religión y no sólo con que la existencia de Dios sea indemostrable

    inferencia es inválida o injustificada exactamente por las mismas razones que la del mundo exterior o cuerpos. Hume es un crítico de la religión . Niega validez a todas las pruebas que pretenden demostrar la existencia de Dios racionalmente: argumento ontológico de San Anselmo o Descartes , vías tomistas con el principio de causalidad, o las que establecen un orden en el universo con una causa inteligente de ese orden (5ª vía t0mista). Hume va más lejos: considera que la religión es una superstición que puede provocar bastante más daño que utilidad, sobre todo en épocas o pueblos con sentimientos religiosos (vinculación de la religión, como la moral a los sentimientos) exaltados. Establece una génesis de las ideas religiosas. Las primeras religiones eran politeístas y estaban fundamentadas en la ignorancia y el miedo a lo desconocido. A partir de ahí se pasa al monoteísmo, que tiene sus ventajas frente al politeísmo (tiende a racionalizarse)  pero también sus inconvenientes: potencia el fanatismo y la intolerancia (puesto que sus preceptos son los verdaderos deben imponerse a los demás, surgiendo las persecuciones religiosas) y cuanto más poderosa sea la divinidad más sentimientos destructivos genera en los hombres: autohumillación, sometimiento, penitencia, mortificación, etc …

  • TAMBIÉN AL YO LE LLEGA SU HORA. Por idénticas razones no podemos afirmar la existencia del yo o de una identidad personal.

Si a alguien se le ocurre preguntar de dónde proceden nuestras impresiones, toda vez que no podemos justificar racionalmente la existencia del mundo exterior, Dios o el yo, Hume contesta que no lo sabemos ni podemos saberlo. Pretender contestar esta pregunta es ir más allá de nuestras impresiones y éstas constituyen el límite de nuestro conocimiento.

Recordad: a toda idea ha de corresponderle una impresión y no hay impresión de las sustancias. Cierto que tenemos impresiones sensibles dispersas pero no de sustancia corporal; cierto que tenemos impresiones internas, de reflexión, pero no la hay de conciencia. Podemos admitir con Descartes  que hay pensamientos indudables pero no podemos demostrar que haya algo tras esos pensamientos, es decir, una sustancia (llámese alma, conciencia o yo). Suponemos que tras esas impresiones dispersas hay algo que las unifica pero sólo lo suponemos, no podemos demostrarlo.

Lo que podemos hacer es, en todo caso, tratar de justificar la creencia en la existencia del mundo exterior o de la identidad personal, o, en general, de las sustancias. Hume lo intenta con la ayuda de las leyes de la asociación y con el recurso a la memoria.

E. RECHAZO A LA METAFÍSICA: FENOMENISMO Y ESCEPTICISMO

Hume se convierte en el primer gran crítico de la filosofía entendida como

Escepticismo con humor ...

metafísica: disciplina o saber que trata de explicar el ser de las cosas, de conocer la realidad última. Los tres grandes contenidos de la metafísica y de la filosofía son aquellos que Hume acaba de cargarse: mundo, hombre y Dios. Su teoría del conocimiento conduce a la negación de la metafísica. La razón es muy sencilla: solo podemos contar con nuestras imperiones pero no puedo saber a qué se deben esas impresiones. De la realidad externa no tengo conocimiento estricto. El conocimiento se reduce a conocimiento de fenómenos (lo que aparece, lo que se muestra), de ahí la calificación de fenomenismo al pensamiento de Hume. Fundada en la coherencia y constancia de las impresiones suponemos la existencia de una realidad exterior … pero nada más. La costumbre y la creencia fundada en la costumbre no puede dar conocimiento. Esa imposibilidad de fundamentar el conocimiento se denomina escepticismo.

2.2. ÉTICA EN HUME

La parte más conocida de la filosofía de Hume es la teoría del conocimiento que acabamos de ver, su radical interpretación de los presupuestos empiristas. Sin embargo, Hume vive en el siglo XVIII y hemos mencionado que es el principal representante de la Ilustración Inglesa. Por lo tanto, vive el espíritu e intereses de la Ilustración. Además de por el conocimiento, Hume se ocupó de la religión, la historia, la política y la ética. Por lo que respecta a ésta última, dos son las afirmaciones fundamentales: crítica al racionalismo moral y el sentimiento como fundamento de los juicios morales.

A. CRÍTICA AL RACIONALISMO MORAL

Como ya hemos dicho muchas veces, un código moral es un conjunto de juicios a través de los cuales expresamos la aprobación o reprobación de determinadas conductas y actitudes. Por ejemplo, aprobamos la honestidad en los políticos y reprobamos la corrupción.

La mayoría de los filósofos, cuando hacen ética y se preocupan por fundamentar esos códigos morales, han señalado la razón como origen y fundamento de dichos códigos. Su origen estaría ya en la filosofía griega (recordad el intelectualismo moral de Sócrates, la ética platónica con la razón dirigiendo al individuo o la  aristotélica, con su sabiduría o razón práctica realizando el cálculo que nos permite elegir un término medio)

Hume considera que la razón, el conocimiento intelectual, no es ni puede ser el fundamento de nuestros juicios morales. El conocimiento en Hume es de dos tipos: relaciones entre ideas y cuestiones de hechos. Los juicios morales no son ni relaciones entre ideas ni cuestiones de hechos. Cuando emitimos un juicio moral estamos haciendo una valoración de los hechos, que, lógicamente, no está en los hechos. Por ejemplo, cuando decimos que “los políticos no deben ser corruptos” no estamos diciendo que se dé o no la circunstancia de que los políticos sean corruptos, lo que estamos haciendo es una valoración acerca del hecho de la corrupción política. ¿En que se basa esa valoración? Hume lo dice muy claro: <<Toma una acción cualquiera, considerada como viciosa, un asesinato voluntario, por ejemplo. Examínalo  desde todos los puntos de vista y mira a ver si puedes encontrar un hecho , una existencia real que corresponda a lo que denominas vicio. En cualquier modo que lo tomes encontrarás solamente ciertas pasiones, motivos, voliciones y pensamientos. No hay ningún hecho más en este caso. Mientras que dirijas al objeto, el vicio no aparecerá por ninguna parte. No lo encontrarás nunca hasta que dirijas tu reflexión hacia tu propio corazón y encuentres un sentimiento de reprobación, que brota de ti mismo, respecto de tal acción. He aquí un hecho, pero un hecho que es el objeto del sentimiento, no de la razón. Está en ti mismo, no en el objeto>>.

B. EL SENTIMIENTO, FUNDAMENTO DE LOS JUICIOS MORALES.

El rechazo surge de la desaprobación, del sentimiento de desagrado que nos producen determinadas acciones

El fundamento de los juicios morales no se halla en la razón sino en el sentimiento. La razón es incapaz de determinar nuestra conducta y son los sentimientos los que nos determinan a hacer una cosa u otra.  Los sentimientos (tipo de impresiones de reflexión) son la única base sobre la que se puede fundamentar la moral. El sentimiento moral es de aprobación o desaprobación/agrado o desagrado  respecto de determinadas acciones o maneras de ser de los seres humanos. Cuando emitimos un juicio moral del tipo  “No se debe  matar”, lo que estamos diciendo es que desaprobamos que se mate, que nos desagrada profundamente que se mate. Hume recoge una corriente de filosofía moral de la Inglaterra de principios del XVIII y que llega a nuestros días con el nombre de emotivismo moral, nombre que recibe toda teoría moral que se fundamenta en los sentimientos.

EXAMEN

Parece, entonces, que esta idea de una conexión necesaria entre eventos surge de una pluralidad de casos similares en los que se da la constante conjunción de éstos; y que no puede esta idea sugerirla jamás ninguno de los casos aislados, por más que se le considere bajo toda posible luz y desde todo posible punto de vista. Pero nada diferente hay en un número de casos de lo que hay en cualquier caso singular al que se supone exactamente similar; excepto, sólo, que, después de una repetición de casos similares, la mente se ve llevada por el hábito, con motivo  de la aparición de un evento, a esperar a su usual acompañante y a creer que existirá.”

David Hume, Investigación sobre el conocimiento humano, Sección 7, parte 2.

El autor, en este texto, reflexiona sobre  el problema del conocimiento

 

1. Exponer las ideas y estructura argumentativa del texto

Después de presentar con una frase el texto (Este texto pertenece a Investigación sobre el conocimiento humano,conjunto de doce ensayos que recogen los temas tratados en el Libro I del Tratado de la naturaleza humana, pero de forma más sencilla y resumida; concretamente  a la sección 7 en la que Hume critica el principio de causalidad) se señalan las ideas principales.

La idea principal es la crítica al principio de causalidad; concretamente, a la idea de conexión necesaria entre causa y efecto. El principio de causalidad establece que todo efecto lo es de una causa anterior que lo produce; por lo tanto, hay una conexión necesaria entre causa y efecto; es decir, que no puede no darse. Hume señala que no hay conexión necesaria entre un hecho (evento) y otro, simplemente la idea surge de la repetición de casos similares. Es el hábito o la costumbre la que nos lleva a creer en una conexión necesaria entre un hecho y otro. Para justificar su afirmación nos hace ver cómo si sólo se tiene en cuenta un caso nunca surgiría la idea de conexión necesaria, la idea surge ante multitud de casos en los que un hecho ha sucedido a otro. Pero, en multitud de casos no hay nada más que en uno singular. Por lo tanto, no hay conexión real y necesaria  entre causa y efecto; simplemente constatamos que después de un hecho siempre le ha sucedido el otro y es el hábito el que no nos hace creer que tras un hecho sucederá el otro.

2. Explica el problema del conocimiento del autor y expón sistemáticamente las líneas principales de su pensamiento.

[En el caso de que os caiga Hume, y teniendo en cuenta el texto, el problema que va a aparecer es únicamente el problema del conocimiento. Como os he dicho siempre, podéis anticipar la respuesta del problema que os piden y después exponer sistemáticamente su pensamiento o exponer sistemáticamente el pensamiento y aclarar en esa exposición el momento en que aparece el problema. En Hume, excepto el emotivismo moral, todo lo demás es el problema del conocimiento. Parece lógico que utilicéis la segunda forma más que la primera. Si decidís dar solución primero al problema no deberíais exponer todo el conocimiento sino sólo la crítica al principio de causalidad como una conexión necesaria entre causa y efecto.]

Independientemente del texto que os pongan, la exposición sistemática del pensamiento de Hume sería como sigue:

1. Presentación del autor en su época y sistema filosófico (Ilustración, empirismo, crítico)

2. El problema del conocimiento:

  • Elementos del conocimiento: impresiones e ideas. Definición, relación y criterio de verdad de las ideas.
  • Tipos de conocimiento: relaciones entre ideas y cuestiones de hecho
  • Aplicación del criterio de verdad a las cuestiones de hecho. Idea de causalidad
  • Idea de causalidad y conexión necesaria
  • Consecuencias de la crítica de conexión necesaria
  • Límites de la inferencia causal y existencia de realidades distintas a nuestras impresiones e ideas
    • realidad exterior
    • Dios
    • alma, conciencia, pensamiento, yo, identidad personal
  • Conclusión: fenomenismo y escepticismo. Crítica a la metafísica

3. El emotivismo moral

  • Rechazo del racionalismo moral
  • El sentimiento, fundamento de los juicios morales

3. Marco histórico, socio-cultural y filosófico del autor

El siglo XVIII es un siglo de recuperación económica y de explosión geográfica, una época de grandes transformaciones que influyen en la vida política, económica, social, cultural y filosófica. Filosóficamente hablando es el siglo del Empirismo y de la Ilustración.

Políticamente predominan en toda Europa las monarquías absolutas, a excepción precisamente de Gran Bretaña donde gobierna una monarquía parlamentaria (Jorge I, II y III reinan durante la vida de Hume)  bajo la forma del despotismo ilustrado (“Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”), como sistemas de gobierno de lo que se denomina Antiguo Régimen. Los hechos históricos más destacados son la independencia de EE. UU. de Gran Bretaña (1776, año que coincide  con la muerte de Hume)  y la Revolución Francesa en 1789 .

La economía sigue siendo fundamentalmente agrícola, aunque a finales de siglo se inicia en Inglaterra la Revolución Industrial, con del descubrimiento de la máquina de vapor (1785) y sus aplicaciones. Se produce una explosión demográfica (en 50 años se duplica la población europea) que lleva a Malthus a prever un futuro catastrófico por las distintas progresiones de aumento de población y alimentos. Se intenta dar una fundamentación científica a la economía, de la mano especialmente de Adam Smith (1723-1790) -amigo de Hume- con su liberalismo económico que corre de la mano del liberalismo político representado por Locke. Tanto Locke como Smith defienden un libre mercado con una crítica del sistema de limitación de propiedad existente en la época que desencadenará las llamadas revoluciones liberales.

Pervive todavía una sociedad estamental en la que la nobleza (cuyo poder está en la posesión de tierras) comienza a perder posición frente a la burguesía (el comercio y la industria) e intenta cerrar el paso de la burguesía a los altos cargos y afianzar la servidumbre del campesinado. Esto último, unido sin duda a otras circunstancias crea un malestar que culmina con la Revolución Francesa.

Por lo que se refiere al mundo del arte y la cultura, el Barroco se sustituye por el Clasicismo, movimiento en el que la sencillez, orden y racionalidad se imponen frente a los excesos del Barroco, que, no obstante, vive su último momento con el Rococó, arte más recargado todavía que el Barroco. En la música el barroco pervive con Vivaldi, Albinoni, Bach y Händel, aunque, a mediados del siglo el clasicismo de Mozart y Hydn toman la batuta y, a finales, irrumpe Beethoven que inicia la transición al Romanticismo.

En la ciencia destaca Newton -algunos lo incluyen dentro de los pensadores empiristas- que con su teoría de la gravitación explica una serie de fenómenos (movimiento de los planetas, caída de los graves, trayectoria de proyectiles) que sus predecesores (Kepler, Galileo) explican por separado. Con él aparece la Mecánica moderna. Otros científicos eminentes del siglo son Euler en Matemáticas; Fahrenheit, Celsius, Franklin, Galvani, Volta y Coulomb en Física; Lavoisier en Química y Linneo o Buffon en Ciencias Naturales.

Filosóficamente el s. XVIII está marcado por dos movimientos fundamentales: el Empirismo y la Ilustración, siendo Hume el máximo representante tanto del Empirismo como de la Ilustración Inglesa.

Empirismo (ver apuntes)

La Ilustración es un movimiento intelectual caracterizado, en términos generales, por:

  • Confianza absoluta en la razón que puede resolver todos los conflictos. Esta concepción de la razón tiene su origen en el racionalismo aunque será precisamente Kant el que le ponga límites. Es una razón autónoma, laica, universal y limitada.
  • En religión se defiende el deísmo que admite la existencia de un ser supremo, creador del mundo y distinto de él (trascendente) pero que una vez que ha creado el mundo, no se ocupa de él. El mundo se rige por leyes físicas y, por lo tanto, tampoco se debe realizar ningún tipo de culto. Es una religión natural, basada en la razón, que niega lo sobrenatural. No obstante, algunos son agnósticos (Hume mismo) o ateos (Diderot).
  • Confianza en el progreso indefinido; esto es, la razón nos llevará a un conocimiento y dominio de la naturaleza cada vez mayor.
  • No es absolutamente uniforme en toda Europa. Los países más destacados son Inglaterra, Francia y Alemania. Cada uno de esos países tiene una situación histórica y socio-cultural distinta.
    • Francia (vive un clima prerrevolucionario)  es el país en el que se desarrolló con  más intensidad  este movimiento, que tomó el nombre de las Lumiéres y fue presentada por los enciclopedistas. Se caracterizó por el desarrollo de la ciencia histórica, en contra de la tradición, y por la consideración del hombre culto como alguien menos ocupado de la teología y más atento a los avances de las ciencias y las letras. Se pensaba que la cultura debía ser clara y accesible a todo el mundo. Se preocupan sobre todo por la acción humana. Destacan Voltaire, D´Alambert, Montesquieu y Rousseau. Hume mantiene relación con los ilustrados franceses.
    • En Inglaterra (clima político más sosegado) se denominó Enlightenment. Se caracterizó por su defensa de la libertad política y de la tolerancia religiosa, estando muy influido por el empirismo de Locke y Hume. No podemos olvidar la figura de Newton, culminación de la revolución científica que se inicia en el XVI.
    • En Alemania adoptó el nombre de Aufklärung, llegó con cierto retraso y en unas circunstancias más difíciles que las de los otros países. Alemania estaba políticamente disgregada en más de doscientos pequeños Estados. La sociedad era mayoritariamente feudal, con una clase media débil y un proceso de industrialización aún balbuceante. Las discusiones teóricas se centraban sobre todo en la ética, asunto que consideraban previo a cualquier cambio político. La figura más representativa de la Aufklärung fue Kant.

4. Expón el problema del conocimiento en un autor de una época diferente a la del autor.

A excepción de Descartes, Rousseau y Kant podéis elegir al que os dé la gana.

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3 comentarios to “TEMA 12. EL EMPIRISMO: DAVID HUME”

  1. ZE MANEL Says:

    EXCELENTE, PERMITE CONOCER Y APRECIAR CON MUCHA CLARIDAD EL TEMA DE EMPIRISMO

  2. agostinha Says:

    me gustado mucho

  3. agostinha Says:

    Excelente

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