Unidad didáctica. La memoria

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Aunque no en su totalidad (todo llegará), parte de estos contenidos pueden verse en la página de filosofiaeducamadrid

Para su utilización en el aula, además de los contenidos, utilizaría las siguientes actividades elaboradas a lo largo de este curso.

ACTIVIDAD Nº 1. DEFINICIÓN DE MEMORIA. Explica el contenido del siguiente gráfico. ¿Serías capaz de hacer uno semejante? Como es una presentación de Power Point se puede presentar para definir la memoria y después descolocarla y solicitarles a los alumnos que la coloquen.

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ACTIVIDAD Nº 2. PROCESO Y LOCALIZACIÓN DE LA MEMORIA. Aunque como ya hemos visto en los contenidos ni el proceso ni la localización de los recuerdos en el cerebro están en un único punto del cerebro, juegan un papel decisivo el hipocampo y la corteza prefrontal. A continuación tienes un gráfico en el que aparece el hipocampo. Realiza una actividad semejante relativa al córtex prefrontal.

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ACTIVIDAD Nº 3. TIPOS DE MEMORIA. Coloca la información que aparece en al final en las casillas correspondientes:

CATEGORÍA MEMORIA SENSORIAL MEMORIA A CORTO PLAZO MEMORIA A LARGO PLAZO
Tipo de material almacenado

Duración

Capacidad

Atención requerida

Formato de codificación

Recuperación de datos

Causas probables del olvido

La información se recupera de modo fácil y rápida durante cerca de 18 segundos. / Material en forma paralela / Por lo general una fracción de segundo (icónica: cerca de 0,25 segundos) / Por lo común una cantidad moderada /  Ilimitada / Cerca de 18 segundos, si se practica, minutos / Errores en la codificación (inadecuada o imprecisa), almacenamiento (deterioro, interferencia), recuperación (interferencia, olvido relacionado con claves, olvido motivado) /Los datos se recuperan con distintos grados de dificultad; a menudo se usa una estrategia de solución de problemas/ Ninguna/ Grande (Todos los órganos sensoriales registran) / Patrones sensoriales no analizados en términos de significado/  7 ítems ±2 / Al menos una pequeña cantidad/  Material interpretado en forma significativa. /Material en forma seriada o paralela / Material en forma seriada o paralela/ Los datos se recuperan al prestar atención; el material se transfiere de forma automática a la MCP/ Deterioro, interferencia/ Deterioro, enmascaramiento/ Material interpretado de manera significativa / Minutos, horas, días, semanas, meses y años.

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En este caso lo que suelo hacer es quitar el texto y que lo coloquen ellos en el lugar correspondiente.

ACTIVIDAD Nº 4. MEMORIA Y LITERATURA. EL SÍNDROME DE PROUST. El texto que vas a leer a continuación es tan famoso que la memoria olfativa también recibe el nombre de «Síndrome de Proust». Ten paciencia, creo que Proust tiene el honor de haber escrito la frase más larga de la historia. Cualquiera que escribiese como Proust sería insoportable. Pero…Proust es Proust.  ¿Qué tiene de especial este tipo de memoria? ¿cuál es la razón fisiológica que lo permite?

“Hacía ya muchos años que no existía para mí de Combray más que el escenario y el drama del momento de acostarme, cuando un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso que tomara, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no, pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí. E1 brebaje la despertó, pero no sabe cuál es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar y que quiero volver a pedirle dentro de un instante y encontrar intacto a mi disposición para llegar a una aclaración decisiva. Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad. ¿Pero cómo? Grave incertidumbre ésta, cuando el alma se siente superada por sí misma, cuando ella, la que busca, es justamente el país oscuro por donde ha de buscar, sin que la sirva para nada su bagaje. ¿Buscar? No sólo buscar, crear. Se encuentra ante una cosa que todavía no existe y a la que ella sola puede dar realidad y entrarla en el campo de su visión.

Y otra vez me pregunto: ¿Cuál puede ser ese desconocido estado que no trae consigo ninguna prueba lógica, sino la evidencia de su felicidad, y de su realidad junto a la que se desvanecen todas las restantes realidades? Intento hacerle aparecer de nuevo. Vuelvo con el pensamiento al instante en que tomé la primera cucharada de té. Y me encuentro con el mismo estado, sin ninguna claridad nueva. Pido a mi alma un esfuerzo más, que me traiga otra vez la sensación fugitiva. Y para que nada la estorbe en ese arranque con que va a probar a captarla, aparto de mí todo obstáculo, toda idea extraña, y protejo mis oídos y mi atención contra los ruidos de la habitación vecina. Pero como siento que se me cansa el alma sin lograr nada, ahora la fuerzo, por el contrario, a esa distracción que antes le negaba, a pensar en otra cosa, a reponerse antes de la tentativa suprema. Y luego, por segunda vez, hago el vacío frente a ella, vuelvo a ponerla cara a cara con el sabor aún reciente del primer trago de té y siento estremecerse en mí algo que se agita, que quiere elevarse; algo que acaba de perder anda a una gran profundidad, no sé el qué, pero que va ascendiendo lentamente; percibo la resistencia y oigo el rumor de las distancias que va atravesando.

Indudablemente, lo que así palpita dentro de mi ser será la imagen y el recuerdo visual que, enlazado al sabor aquel, intenta seguirle hasta llegar a mí. Pero lucha muy lejos, y muy confusamente; apenas si distingo el reflejo neutro en que se confunde el inaprehensible torbellino de los colores que se agitan; pero no puedo discernir la forma, y pedirle, como a único intérprete posible, que me traduzca el testimonio de su contemporáneo, de su inseparable compañero el sabor, y que me enseñe de qué circunstancia particular y de qué época del pasado se trata.

¿Llegará hasta la superficie de mi conciencia clara ese recuerdo, ese instante antiguo que la atracción de un instante idéntico ha ido a solicitar tan lejos, a conmover y alzar en el fondo de mi ser? No sé. Ya no siento nada, se ha parado, quizá desciende otra vez, quién sabe si tornará a subir desde lo hondo de su noche. Hay que volver a empezar una y diez veces, hay que inclinarse en su busca. Y cada vez esa cobardía que nos aparta de todo trabajo dificultoso y de toda obra importante, me aconseja que deje eso y que me beba el té pensando sencillamente en mis preocupaciones de hoy y en mis deseos de mañana, que se dejan rumiar sin esfuerzo.

Y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magdelena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray (porque los domingos yo no salía hasta la hora de misa) cuando iba a darle los buenos días a su cuarto. Ver la magdalena no me había recordado nada, antes de que la probara; quizá porque, como había visto muchas sin comerlas, en las pastelerías, su imagen se había separado de aquellos días de Combray para enlazarse a otros más recientes; ¡quizá porque de esos recuerdos por tanto tiempo abandonados fuera de la memoria, no sobrevive nada y todo se va disgregando! ¡Las formas externas también aquélla tan grasamente sensual de la concha, con sus dobleces severos y devotos, adormecidas o anuladas, habían perdido la fuerza de expansión que las empujaba hasta la conciencia. Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo, cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo.

En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdelena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el porqué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té.”

Marcel Proust. En busca del tiempo perdido. Volumen I Por el camino de Swann, Alianza Editorial, 1990, págs.

ACTIVIDAD Nº 5. LA MEMORIA…ESA GRAN MENTIROSA (Actividad traída por los pelos, pero se trata de señalar todo lo que podamos vincular a esta unidad con el curso). Como ya hemos visto en los contenidos el tema, interpretamos, modificamos y en ocasiones, creamos, nuestros recuerdos. Así, cosas que nunca sucedieron se recuerdan perfectamente en el cerebro. Posiblemente algunos de tus recuerdos, esos de los que tienes unas imágenes clarísimas, nunca tuvieron lugar. El texto siguiente tiene que ver con la memoria colectiva y con el recuerdo colectivo de hechos que nunca tuvieron lugar. ¿Por qué sucede esto?

Texto nº1. El origen del mito o la madre de todos los textos que vinieron después.

El texto pertenece a Vincenzo Viviani y su obra Racconto histórico Della vita di Galilei. Lo recoge Alexandre Koyré en su obra Estudios de historia del pensamiento científico, siglo veintiuno editores, p. 200.

“ En esta época (1589-1590) se convenció de que la investigación de los efectos de la naturaleza exige necesariamente un verdadero conocimiento de la naturaleza del movimiento, conforme al axioma a la vez filosófico y vulgar ignorato motu ignoratur natura; fue entonces cuando, ante la gran indignación de todos los filósofos demostró –con ayuda de experimentos, pruebas y razonamientos exactos- la falsedad de numerosas conclusiones de Aristóteles sobre la naturaleza del movimiento; conclusiones que hasta entonces eran tenidas por claras e indudables. Así, entre otras, la de que las velocidades de móviles de la misma materia, pero de pesos diferentes y que se mueven a través del mismo medio, no siguen en modo alguno la proporción de su gravedad, tal como dice Aristóteles, sino que se mueven todos con la misma velocidad. Lo que demostró por repetidos experimentos hechos desde lo alto del campanario de Pisa en presencia de todos los demás profesores y filósofos de toda la Universidad.

[Demostró también] que las velocidades de un mismo móvil que cae a través de diferentes medios no siguen tampoco la proporción inversa de la densidad de estos medios no siguen tampoco una proporción inversa de la densidad de estos medios, infiriendo esto a partir de consecuencias manifiestamente absurdas y contrarias a la experiencia sensible”

Texto nº 2. Ad maiorem gloria …

El texto pertenece a Emile Namer y a su obra Galileo, searcher of the Heavens pero también está recogido en la obra citada de A. Koyré en sus páginas 198 y 199.

“Cuando Galileo supo que todos los otros profesores expresaban dudas referentes a las conclusiones del insolente innovador, aceptó el reto. Solemnemente invitó a estos graves doctores y a todo el cuerpo de estudiantes, en otros términos, a la Universidad entera, a asistir a uno de sus experimentos. Pero no en su marco habitual. No, éste no era suficientemente grande para él. Fuera, bajo el cielo abierto, en la ancha plaza de la catedral. Y la cátedra indicada claramente para estos experimentos era el Campanile, la famosa torre inclinada.

Los profesores de Pisa, como los de otras ciudades, habían sostenido siempre, conforme a la enseñanza de Aristóteles, que la velocidad de caída de un objeto dado era proporcional a su peso.

Por ejemplo, una bola de hierro que pese cien libras y otra que sólo pese una, lanzadas en el mismo momento, desde una misma altura, deben evidentemente tocar tierra en momentos diferentes y con toda seguridad la que pesa cien libras tocará tierra la primera, puesto que justamente es más pesada que la otra.

Galileo, al contrario, pretendía que el peso no tenía nada que ver y que las dos tocarían tierra en el mismo momento.

Escuchar semejantes aserciones hechas en el corazón de una ciudad tan vieja y tan sabia era intolerable; y se pensó que era necesario y urgente afrentar públicamente a este joven profesor que tenía una opinión tan elevada de sí mismo y darle una lección de modestia de la que se acordase hasta el final de su vida.

Doctores con largos trajes de terciopelo y magistrados que parecían querer ir a una especie de feria de pueblo abandonaron sus diversas ocupaciones y se mezclaron con los representantes de la Facultad dispuestos a burlarse del espectáculo fuera cual fuera el final.

Lo más extraño quizás de toda esta historia es que no se le ocurrió a nadie hacer el experimento por sí mismo antes de llegar a la plaza. Atreverse a poner en duda algo que Aristóteles había dicho, era nada menos que una herejía a los ojos de los estudiantes de esta época. Era un insulto a sus maestros y a ellos mismos, una desgracia que podría excluirlos de las filas de la élite. Es indispensable tener presente constantemente esta actitud para apreciar claramente el genio de Galileo, su libertad de pensamiento y su valor, y estimar en su justo mérito el sueño profundo del que la conciencia humana debía despertarse. ¡Qué esfuerzo, qué luchas eran necesarias para dar nacimiento a una ciencia exacta!

Galileo subió las escaleras de la torre inclinada, con calma y tranquilidad a pesar de las risas y gritos de la multitud. Comprendía una vez más el problema en toda su exactitud. Si los cuerpos al caer llegaban a tierra al mismo tiempo, había conseguido la victoria, pero si llegaban en momentos diferentes, serían sus adversarios quienes tendrían razón.

Todo el mundo aceptó los términos del debate. Gritaban: <<Haced la prueba>>

Había llegado el momento. Galileo lanzó las dos bolas de hierro. Todos los ojos miraban arriba.

Un silencio. Y se vio salir juntas las dos bolas, caer juntas y juntas tocar tierra  junto a la torre”.

ACTIVIDAD Nº 6. LA MEMORIA…ESA GRAN MENTIROSA. En este video se describe perfectamente la memoria como embustera. ¿Qué se debe hacer en caso de que nos toque ser testigo de una cuestión relevante? Relata que pasa en el caso del psicólogo y la identificación falsa.  Puedes jugar tú también a resolver el ejercicio que le plantean a Punset. Los dos son ejemplos de malas jugadas de la memoria.

ACTIVIDAD Nº 7. EL RECUERDO Y EL OLVIDO

Analiza la siguiente frase de William James: “Si lo recordásemos todo, estaríamos tan enfermos como si no recordásemos nada”

ACTIVIDAD Nº 8. EL RECUERDO Y EL OLVIDO. (Esta es una actividad que realizo con mis alumnos. Soy consciente de que soy la responsable de que recuerden información inútil, pero es muy útil y didáctica)

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ACTIVIDAD Nº9.  Después de ver  este video contesta a las preguntas que aparecen al final

1. ¿Se parece la memoria de los ordenadores a la del cerebro?

2. ¿Qué partes del cerebro están vinculadas directamente con la memoria?

3. ¿A qué llaman memoria contextual? Pon un ejemplo

4. ¿Qué seríamos sin los recuerdos?

5. ¿Es perfecta la memoria?

6. Explica la frase “Creemos que tenemos memoria pero es ella la que nos tiene a nosotros”

ACTIVIDAD Nº 9. ENFERMEDADES DE LA MEMORIA. MEMORIA Y LITERATURA.

ACTIVIDAD Nº 10. CRUCIGRAMA

ACTIVIDAD Nº 11. FRASES CÉLEBRES

ACTIVIDAD Nº 12. MEMORIA Y PRENSA. Siempre podemos bucear y encontrar información vinculada con este tema. J.A. Marina ha publicado unos cuantos artículos en EL PAÍS relacionados con la memoria. Los tengo en papel, pero no sé si están digitalizados y los podría encontrar.

Explica el significado del artículo y de la frase “La  memoria es la vida” y busca en los periódicos un par de noticias que guarden relación con la memoria

ACTIVIDAD Nº 12. COMENTARIO DE TEXTO

“Hay que haber comenzado a perder la memoria, aunque sea sólo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia. Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentido. Sin ella no somos nada…

La memoria, indispensable y portentosa, es también frágil y vulnerable. No está amenazada sólo por el olvido, su viejo enemigo, sino también por los falsos recuerdos que van invadiéndola día tras día…

La memoria es invadida continuamente por la imaginación y el sueño y, puesto que existe la tentación de creer en la realidad de lo imaginario, acabamos por hacer una verdad de nuestra mentira. Lo cual, por otra parte, no tiene sino una importancia relativa, ya que tan vital y personal es la una como la otra”

Luis Buñuel

1. Enlaza a una página web al autor de este texto en el que se relata su biografía

2. Señala las características de la memoria que aparecen en el texto

3. Realiza tres hipervínculos con alguna de las palabras que aparecen en el texto y que las expliquen. Te recuerdo que además de Wikipedia, existen otras. Utilízalas.

ACTIVIDAD Nº 14. IMÁGENES. Comenta las siguientes imágenes y su relación con la memoria y añade una imagen elaborada o buscada por ti que guarde relación con la memoria

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