TEMA 7. INTRODUCCIÓN AL CRISTIANISMO

No es preciso justificar la importancia del pensamiento cristiano puesto que, junto con la filosofía griega, representa uno de los pilares de la cultura occidental.

La filosofía cristiana remite a una nueva etapa del pensamiento, a un nuevo capítulo en la Historia de la Filosofía, a una nueva forma de interpretar el mundo perfectamente diferenciada de la filosofía griega. Sin embargo, no hay que  olvidar que es dentro del área de influencia griega donde irrumpe el cristianismo. Por eso,  es preciso analizar las relaciones entre cristianismo y filosofía.

LAS DOCTRINAS DEL CRISTIANISMO FRENTE A LA FILOSOFÍA GRIEGA

1.   LA FE CRISTIANA Y LA HISTORIA

El cristianismo introduce doctrinas radicalmente nuevas, ajenas a lo dicho por los filósofos griegos. Una de ellas es la  de la creación -que analizaremos más adelante-, otra la referencia esencial de su doctrina a la historia: el cristianismo pone en relación a Dios con la historia.

La filosofía griega había puesto a Dios en relación con el cosmos, el universo,  como inteligencia ordenadora (Anaxágoras, Platón), como motor y fin (Aristóteles), como razón cósmica (estoicismo). Si el cristianismo se hubiera limitado a proponer una teoría en la cual Dios fuese el origen del universo, seguramente se habría desdibujado, fundiéndose con otras corrientes del pensamiento antiguo. El cristianismo pone en relación a Dios con la historia en un doble sentido:

1.   Dios es providente y se ocupa de los asuntos humanos y de la marcha de la historia. Esta no es la doctrina más definitiva ni exclusiva del cristianismo: los estoicos afirmaban que Dios es providente, aunque  identificaban la providencia con el destino y Dios no era un ser personal sino la razón del universo.

2.   El cristianismo anunciaba algo más sorprendente: Dios no sólo se ocupa providencialmente de la historia sino que Dios entra en ella, Dios se había hecho  hombre en un lugar y en un momento bien determinados y precisos. Este hecho constituye el centro de la historia: toda la historia -desde la creación hasta el juicio final- adquiere significación y sentido a la luz de este hecho.

La noticia de que Dios se había hecho hombre y había muerto crucificado por los romanos nunca fue ni podía ser asimilado por la filosofía griega, que la criticó insistentemente por absurda y ridícula. Tal anuncio resultaba incompatible con la inmutabilidad divina, con su impasibilidad y perfección (¿cómo puede Dios ser afectado por sufrimientos y dolores?) y con su dignidad (¿cómo pudo encarnarse Dios precisamente en un personaje insignificante y oscuro?), además de que suponía en Dios una predilección inexplicable por una raza, un lugar del mundo habitado y un momento de la historia humana (¿por qué un judío y por qué en este momento de la historia?). Tampoco las doctrinas religiosas ofrecían un precedente comparable. Es cierto que existían historias de dioses que habían sido descuartizados y después resucitados (Dionisos fue descuartizado por los Titanes y resucitado por Zeus) pero la diferencia era inmensa- se trataba de atentados sufridos por tales dioses sin ellos quererlo mientras que en el cristianismo Dios decide y acepta su propio sacrificio; en segundo lugar, el cristianismo señalaba un momento histórico preciso, mientras que las creencias e historias no cristianas situaban tales hechos en un tiempo mítico, no en un momento histórico datable con precisión.

2. CRISTIANISMO Y VERDAD

Dios habló a los hombres (es una religión revelada), primero a través de ciertos hombres del Antiguo Testamento, y después Él mismo, encarnado en Cristo. Esta circunstancia hará que la actitud ante la verdad sea diferente al de la filosofía griega.

La filosofía griega se había caracterizado por insistir en los límites del conocimiento humano; rara vez algún filósofo pretendió alcanzar la verdad absoluta y total. El cristianismo proclama que posee la verdad revelada por Dios mismo, lo que choca con la actitud moderada de los filósofos.

La filosofía griega, en tiempos del Imperio Romano,  se caracteriza por la pluralidad de escuelas: platonismo, aristotelismo, estoicismo y epicureísmo. El diálogo entre estas escuelas sólo puede entenderse aceptando que ninguna de ellas posee la verdad absoluta y que todas se encuentran en un plano de igualdad. El cristianismo niega estos dos supuestos. Al ser de origen divino, la verdad cristiana es la verdad, situando  su fundamento y criterios de justificación en un plano distinto y superior al de las escuelas filosóficas. Esta actitud molestaba a los filósofos, acostumbrados a discutir serenamente una teoría y a no morir fanáticamente por ella.

3. CRISTIANISMO E IMAGEN DE DIOS

  1. . EL MONOTEÍSMO. La filosofía griega no había alcanzado nunca el monoteísmo en sentido estricto; los cristianos lo defendieron siempre, de forma radical. Desde un punto de vista racional es más defendible el monoteísmo que el politeísmo,  por lo que el cristianismo impone su superioridad en este punto.
  2. . CREACIONISMO. Dios creó el mundo a partir de la nada, idea ajena al pensamiento griego  como ya hemos visto al hablar de los presocráticos y del arjé. Desde Parménides la idea de que es imposible que algo surja de la nada absoluta fue incuestionable (Acordaos que desde  Parménides todos los presocráticos son pluralistas). La idea de creación acentúa el poder ilimitado de Dios y proporciona nuevos caminos para la filosofía: desarrollo del concepto de contingencia. Todos los seres –excepto Dios- son contingentes; existen, pero podrían no existir y pueden dejar de existir.
  3. OMNIPOTENCIA. La idea de un Dios omnipotente está vinculada al monoteísmo y al creacionismo: sólo si Dios es omnipotente puede ser creador y sólo si es único puede ser omnipotente. La idea de omnipotencia estaba también ligada a los milagros, punto en el que el cristianismo choca fuertemente con la filosofía griega. Los acontecimientos, para los griegos, suceden como y cuando tienen que suceder, por necesidad, lo que hace que el universo no sea un caos, sino un cosmos (Recordad que este fue el origen de la filosofía). La posibilidad de una intervención arbitraria y frecuente de Dios en el universo les parecía que atentaba contra el orden y la racionalidad.
  4. PATERNIDAD DIVINA. Dios es padre, tesis totalmente ajena también  a la filosofía griega.

4. CRISTIANISMO Y CONCEPCIÓN DEL HOMBRE

La concepción cristiana incluía tres elementos fundamentales:

  1. El hombre fue hecho a imagen de Dios
  2. El alma es inmortal
  3. Al final de los tiempos, los cuerpos resucitarán

La última idea fue la que más chocó con la concepción cíclica de la historia que tenían los griegos. Para ellos, la historia se repite; para los cristianos la historia se acaba con la resurrección final. Además para los griegos era un proceso cerrado en sí mismo;  para los cristianos un proceso lineal abierto, en el cual Dios irrumpe, dotándola de sentido.

La concepción cristiana del hombre traía también una importante novedad en el terreno de la moral. La filosofía moral griega es, básicamente, intelectualista (La teoría ética de Sócrates la denominamos intelectualismo moral, y,  Platón y Aristóteles también defienden una ética basada en el conocimiento y en la razón). En el cristianismo el pecado no es ignorancia sino resultado de dos factores: la maldad humana, que inclina al pecado, y la libertad del individuo, que cede a tal inclinación. Con el cristianismo cobran sentido pleno las ideas de culpa, arrepentimiento, pecado y redención.

5. CRISTIANISMO Y FILOSOFÍA

Desde el siglo II al V, el cristianismo se va desarrollando hasta convertirse en el movimiento más importante al final del Imperio Romano, pasando por diversas etapas. En un primer momento, necesita justificar su existencia y su propia doctrina ante la sociedad y la razón. Más tarde, a partir de las ideas griegas asimiladas y reinterpretadas por la originalidad del propio pensamiento cristiano, se elaborará el nuevo pensamiento. San Agustín, en el siglo V, será el primer gran sistematizador, modelo seguido mayoritariamente hasta el siglo XIII con la llegada de Tomás de Aquino.

Cuando el cristianismo entra en contacto con la cultura del mundo romano, heredera del pensamiento griego, ésta ha sufrido profundos cambios:

  1. Influencia cada vez mayor de las religiones orientales monoteístas frente a las politeístas romanas.
  2. Los movimientos filosóficos, caracterizados por la búsqueda de explicaciones racionales, se transforman en movimientos que pretenden más convertirse en formas de vida que mantenerse como sistemas de pensamiento.
  3. El paso de habitantes de ciudades-estado a miembros de un Imperio lleva consigo un sentimiento de inseguridad que acentúa la sensibilidad religiosa y la búsqueda en la religión de una seguridad que el Imperio no ofrece.

En su expansión, el cristianismo utiliza los métodos vigentes y comunes a las escuelas de la época (diatriba, alegoría). Sin embargo, a pesar de esta coincidencia, los cristianos aportan novedades en su mensaje de salvación, en clara contradicción con la tradición filosófica. Esta contradicción se basa en la tradición filosófica –de origen griego- y la tradición religiosa cristiana –de origen hebreo.

Convencidos de la superioridad del mensaje cristiano no dejan de sentir la necesidad de tener en cuenta la filosofía a la hora de transmitir ese mensaje; por otro lado, no debemos olvidar que muchos de los convertidos al cristianismo procedían del mundo filosófico griego. Comienzan así unas relaciones de diverso signo, incluso se buscarán explicaciones teórico-doctrinales que justifiquen la legitimidad, por parte del cristianismo, de asumir el pensamiento filosófico anterior.

1. Teoría de la Culminación. Según esta teoría, el pensamiento cristiano es la culminación de la filosofía anterior, que es la preparación para que los hombres reciban bien la verdad revelada. La filosofía es un bien porque ayudó a los hombres que no poseían la revelación a recibirla.

2. Teoría del Latrocinio. Si hay algo de útil y verdadero en la filosofía se debe a que los filósofos griegos lo robaron de los libros judíos, del Antiguo Testamento.
3. Teoría Conciliadora. Colaboración entre filosofía y cristianismo. Aún en la más radical de las posturas no deja de haber un reconocimiento de la filosofía y de la necesidad de admitirla. Sin embargo, sigue siendo problemática la relación entre filosofía y cristianismo, entre discurso sometido a la razón y mensaje revelado. El núcleo del problema se centrará en saber si para el cristianismo basta con la creencia en el mensaje revelado o si es posible alcanzar un mayor conocimiento o una mejor exposición de la fe, por medio del discurso racional; es decir, si la filosofía puede aportar algo a la revelación. Esta solución será la de San Agustín: la filosofía contribuye a hacer comprensible la verdad cristiana.

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