TEMA 11. DESCARTES

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INTRODUCCIÓN AL RACIONALISMO

Por racionalismo suele entenderse aquella actitud que confiere una importancia y valor fundamental a la razón. Esta definición no es desatinada, pero es demasiado general e imprecisa. No basta con decir que se le concede a la razón valor de fundamento, de principio supremo; es necesario establecer qué se entiende por razón y respecto de qué se la considera principio. Será necesario explicar:

  1. a qué factores se niega el rango de principio concedido a la razón, puesto que conceder la primacía a un factor significa negárselo a otro.
  2. en qué campo o esfera se concede a la razón el rango de fundamento o principio

(Por ejemplo: llamaríamos “racionalismo religioso” a aquella teoría que concede la primacía a la razón en la fundamentación y formulación de las ideas religiosas, negándosela a los dogmas y a la fe. El racionalismo religioso construiría una religión en la que quedarían excluidos todos los dogmas y creencias que no sean estrictamente racionales. )

A pesar de que pueda recibir distintas acepciones y aplicaciones en distintas esferas, el término racionalismo se utiliza para designar aquella corriente filosófica del siglo XVII a la que pertenecen Descartes, Spinoza, Malebranche y Leibniz.

Nuestros conocimientos válidos acerca de la realidad proceden de la razón, no de los sentidos

En este caso el racionalismo suele oponerse al empirismo inglés de los siglos XVII y XVIII. La mejor forma de entender esa oposición es explicando cuál es el origen del conocimiento. El empirismo sostendrá que todos nuestros conocimientos proceden, en último término, de los sentidos, de la experiencia sensible. El racionalismo establece que nuestros conocimientos válidos y verdaderos acerca de la realidad proceden de la razón, del entendimiento mismo. En la esfera del conocimiento, la filosofía racionalista del XVII concede la fuente y el origen de éste a la razón.

Para entender perfectamente esta afirmación característica del racionalismo (que todos nuestros conocimientos válidos y verdaderos acerca de la realidad proceden del entendimiento mismo) es necesario tener en cuenta el ideal y el método de la ciencia moderna. El ideal de la ciencia moderna es el sistema deductivo en el que las leyes se deducen a partir de ciertos principios y conceptos primeros. El problema fundamental consiste en determinar de dónde provienen las ideas y principios a partir de los cuales de deducen los teoremas o proposiciones científicas.

Ante este problema sólo caben dos posibilidades:

  1. Los principios, ideas y definiciones a partir de las cuales se deduce el resto de proposiciones científicas proceden de la experiencia sensible, su origen se halla en la información que nos proporcionan los sentidos. Esta es la respuesta del empirismo.
  2. Su origen no se halla en la experiencia sensible, sino que el entendimiento los posee en sí mismo y por sí mismo. Esta es la respuesta del racionalismo.

Las ideas y principios a partir de los cuales se ha de construir deductivamente nuestro conocimiento de la realidad no proceden de la experiencia. Los sentidos suministran información acerca del universo, pero esta información es confusa y, a menudo, incierta. Los elementos últimos  de los que ha de  partir el conocimiento científico, las ideas claras y precisas que han de constituir el punto de partida, no proceden de la experiencia sino que el entendimiento las posee en sí mismo. Esta teoría racionalista acerca del origen de las ideas se denomina innatismo, a que sostiene que hay ideas innatas, connaturales al entendimiento, que no son generalizaciones  a partir de la experiencia sensible.

En resumen, las dos afirmaciones fundamentales del racionalismo acerca del conocimiento son:

  1. Nuestro conocimiento acerca de la realidad puede ser construido deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes.
  2. Estas ideas o principios son innatos al entendimiento, éste los posee en sí mismo, al margen de toda experiencia sensible.

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Descartes

Soy el único hombre en la tierra y acaso no haya tierra ni hombre

Acaso un dios me engaña.

Acaso un dios me ha condenado al tiempo, esa larga ilusión.

Sueño la luna y sueño mis ojos que perciben la luna.

He soñado la tarde y la mañana del primer día.

He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron Cartago.

He soñado a Lucano.

He soñado la colina del Gólgota y las cruces de Roma.

He soñado la geometría.

He soñado el punto, la línea, el plano y el volumen.

He soñado el amarillo, el azul y el rojo.

He soñado mi enfermiza niñez.

He soñado los mapas y los reinos y aquel duelo al alba.

He soñado el inconcebible dolor.

He soñado mi espada.

He soñado a Elisabeth de Bohemia.

He soñado la duda y la certidumbre.

He soñado el día de ayer.

Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.

Acaso sueño haber soñado.

Siento un poco de frío, un poco de miedo.

Sobre el Danubio está la noche.

Seguiré soñando a Descartes y a la fe de sus padres.

Jorge Luis Borges. La cifra, 1981

VIDA

w. Holl. Descartes

Nace el 31 de marzo de 1596 en La Haye (hoy en día, Descartes, en merecido honor), en la Turena francesa. Era el tercer hijo de  una familia de la baja nobleza. Su padre, Joachin Descartes, era jurista, Consejero en el Parlamento de Bretaña. Su madre, Jeanne Brochard, muere un año después de su nacimiento (parece que pocos días después de dar a luz a un hijo que no sobrevive). Algunos responsabilizan a la madre de su precaria salud durante su infancia, lo que permitirá a Descartes licencias para no acudir a clases por la mañana. Parece que aquí adoptó el hábito de permanecer trabajando en la cama por las mañanas que mantendrá toda su vida (a excepción, lógicamente, de los madrugones suecos).  Estudia en el colegio de los jesuitas de La Flèche, formado en la filosofía escolástica, renovada por Suárez. Resulta de vital importancia para su filosofía ya que allí percibe la inconsistencia del saber de su tiempo, como confesará años después. Hemos de decir que hay una ciencia que no desengaña a Descartes: las matemáticas.

Estatua de Descartes frente al Ayuntamiento de Descartes

En 1612 se instala en París, donde aprende esgrima, equitación, danza y música. En 1615 se matricula en la Universidad de Poitiers, donde se licencia en Derecho civil y eclesiástico. Tremendamente decepcionado de los estudios realizados, decide aprender de un modo completamente diferente, en el gran libro del mundo, viajando:

“Por ello, tan pronto como la edad me permitió salir de la sujeción de mis preceptores, abandoné completamente el estudio de las letras. Y, tomando la decisión de no buscar otra ciencia que la que pudiera hallar en mí mismo o en el gran libro del mundo, dediqué el resto de mi juventud a viajar, a conocer cortes y ejércitos, a tratar con gentes de diversos temperamentos y condiciones, a recoger diferentes experiencias, a ponerme a mí mismo a prueba en las ocasiones que la fortuna me deparaba, y a hacer siempre tal reflexión sobre las cosas que se me presentaban, que pudiese obtener algún provecho de ellas.”

Después de sus estudios opta por la carrera de las armas y se enrola como

Franz Hals. Descartes. Museo del Louvre

voluntario de pago en 1618, en Holanda, en las tropas de Maurice de Nassau, príncipe de Orange, al iniciarse la guerra de los Treinta Años. (Por cierto, no parece que sea muy activo como soldado. La fama de perezoso le persigue)  Aprovechando que no hay actividad gracias a una tregua, encuentra a Isaac Beeckmann y con él estudia matemáticas. Escribe para él pequeños trabajos de física y  un compendio de música. Durante varios años mantienen una intensa y estrecha amistad, ejerciendo Beeckmann una influencia decisiva sobre Descartes, sobre todo en la concepción de una física matemática.

En abril de  1619 abandona Holanda, atraviesa  Dinamarca, y,  en Alemania, se enrola en el ejército católico de  Maximiliano de Baviera. En Ulm, cerca del  Danubio, el ejército permanece inactivo por la nieve durante el invierno. Descartes pasa su tiempo en una habitación calentada por una estufa trabajando intensamente en la Geometría.

La noche del 10 de noviembre de 1619 (famosísimo episodio de <<la estufa>>) tiene tres sueños sucesivos que interpreta como un mensaje del cielo para consagrarse a su misión filosófica de búsqueda de la verdad mediante el uso de la razón. Mucho se ha hablado de estos sueños en las biografías de Descartes. No son pocos los que consideran que son justificaciones de Descartes ante el temor a una posible condena o persecución. A lo largo de toda su obra encontramos indicios claros de precaución, de cautela, si queremos, de miedo o temor ante las consecuencias que pudiera acarrearle su pensamiento.  Sea como fuere, Descartes ha entrevisto su vocación y los posibles fundamentos de la ciencia, por lo que abandona la vida militar tras la campaña de 1620. Dicho sea de paso, promete peregrinar a la Virgen de Loreto, promesa que cumplirá yendo a pie desde Venecia pocos años después.

En 1622 llega a Francia, parte hacia Italia pasando por Suiza y  regresa a  París en 1625, donde permanece hasta 1628, dedicando su tiempo a las relaciones sociales y al estudio, en estrecho contacto con Mersenne y su círculo intelectual. El  cardenal Bérulle le animará a desarrollar sus teorías en afinidad con el catolicismo. Durante este período se ejercita en su método, se libera de los prejuicios, acumula experiencias y elabora múltiples trabajos. En 1628 sostiene un duelo por una dama, tras el cual parece comentó: «no he hallado una mujer cuya belleza pueda compararse a la de la verdad». Dedica, por lo tanto, tiempo al ocio, mezclado con desapariciones que, al parecer, le sirven para meditar y estudiar (Por cierto, suele hacerlo en la cama, como ya hemos visto antes). La necesidad de libertad e independencia para trabajar le hace tomar la decisión de trasladarse a Holanda y huir de las distracciones de la gran ciudad.

Cartel de la obra teatral Encuentro de Descartes con Pascal joven

En 1629 se retira a Holanda para trabajar en paz y tranquilidad. Descartes hace suyo como lema  el verso de Ovidio <<Bien vive quien bien se oculta>>. Permanecerá aquí veinte años, cambiando con frecuencia de domicilio, hasta que su estancia se hace insostenible por las denuncias de reformistas y católicos. Especialmente virulenta fue la disputa con Voetius que lo acusó de ateísmo, entre otras cosas. En este periodo nace su hija que sólo vive cinco años y en 1643 conoce a Elisabeth de Bohemia, con quien mantendrá correspondencia. Realiza tres viajes a Francia, en 1644, 47 (conoce a Pascal, lo que constitiye la inspiración de la obra teatral Encuentro de Descartes con Pascal joven) y 48. Lógicamente es el periodo más fructífero en el pensamiento y obra de Descartes.

Pierre Louis Dumesnil. Descartes en la corte de la reina Cristina

En 1649 es invitado por la reina Cristina de Suecia que deseaba ser instruida en la filosofía de Descartes. Al margen de algunas suposiciones de que Descartes podría haber sido envenenado con arsénico, la inmensa mayoría coincide en  que lo que mató a Descartes, acostumbrado a pasar mucho tiempo en la cama, fue la costumbre de la reina de que Descartes acudiera a su biblioteca a las cinco de la mañana. El frío habría podido con la salud frágil de Descartes que murió el 11 de febrero de 1650, víctima de una neumonía.

OBRA

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ITINERARIO FILOSÓFICO

1. DESENGAÑO FILOSÓFICO

El primer paso en la filosofía de Descartes reside en el desengaño que le provocan los estudios realizados. Alabado por sus profesores como un alumno brillante y el mismo agradecido con dichos profesores, se siente torturado desde su juventud por haber aceptado una serie de verdades como ciertas, sin haberlas comprobado personalmente. El propio Descartes lo describe estupendamente en la Primera Parte de su Discurso del método:

“Desde la niñez fui habituado en el estudio de las letras y tenía un apasionado deseo de conocerlas, pues se me persuadía de que mediante tales estudios se podía adquirir un conocimiento claro y al abrigo de dudas sobre todo lo que es útil para la vida. Pero modifiqué por completo mi opinión tan pronto como hube concluido mis estudios, momento en el que existe la costumbre de ser recibido en el rango de los doctos. Tantas dudas y errores me embargaban que, habiendo intentado instruirme, me parecía no haber alcanzado resultado alguno si exceptuamos el progresivo descubrimiento de mi ignorancia. Y sin embargo, realizaba mis estudios en una de las escuelas más notables de Europa, centro en el que debían encontrarse los hombres sabios si es que existían en algún lugar de la tierra.”

Descartes abandona sus estudios con un profundo desengaño en la mayor parte de las pretendidas ciencias. Abandona sus estudios y se dedica a “leer en el gran libro del mundo”, viajando. Hay u na ciencia que no desengaña a Descartes, las matemáticas.

2. LA NECESIDAD DE UN MÉTODO

La necesidad de un método, de un camino firme y seguro para encontrar la verdad, se convierte en una auténtica obsesión en Descartes

La necesidad de un método en filosofía ya se había sentido en el Renacimiento. Bacon lo puso de relieve, pero en Descartes constituye una auténtica obsesión. Convencido de la certeza y seguridad de las matemáticas, quiere emplear en filosofía un método que tenga la misma seguridad. Admira la certeza, la claridad y la seguridad a la que llegan los científicos. Al mismo tiempo, detesta la Escolástica decadente que ha estudiado. Para no incurrir en los mismos errores del pasado, identifica verdad con certeza. Por esa razón, rechazará todo tipo de conocimiento que sea simplemente probable, o cualquier idea sobre la que pueda hacerse alguna objeción (cosa que ocurre continuamente en filosofía, en la que no hay nada que no pueda discutirse). Lo que no ocurre es en las matemáticas, en las que, una vez resuelto un problema, demostrada una proposición, no caban opiniones; lo que se obtiene es certeza, saber verdadero en el que no hay la más mínima sombra de duda. Por ello, el punto de partida de Descartes será rechazar todos los conocimientos que sólo sean probables, limitándose a aquellos en los que la dua no sea posible.

En la búsqueda del método, Descartes admite dos vías de obtener conocimiento:

1. La experiencia, resultado de dos componentes: objetivo -la realidad externa- y subjetivo -el punto de vista sobre esa realidad, como es la fiabilidad o no de los sentidos…-; por compuesta, es peligrosa y puede llevarnos a engaño

2. La deducción, que consiste en el paso de una cosa a otra, en el enlace entre dos cosas. Se la ve -y es correcta- o no se la ve -en cuyo caso no hay deducción.

El error nunca estará en la deducción, sino en la experiencia. Esta deducción se realiza como un acto del entendimiento y distingue entre deducción e intuición. La intuición es un acto de la inteligencia pura en la que nada tienen que ver los sentidos. Es absolutamente simple, por eso más cierta que la deducción misma. Sus características son la inmediatez y la atemporalidad, no interviene para nada la memoria (Por ejemplo, un triángulo está delimitado por sólo tres líneas). La deducción es mediata, sucesiva y requiere de la memoria pra el proceso.

Los primeros principios son captados por intuición, los más alejados sólo pueden serlo por deducción.

Estos dos actos del entendimiento (intuición y deducción) requieren de un método, de un camino que asegure su correcto uso y, con él, la eliminación de la duda. Para buscar la verdad de las cosas es necesario un método.

Por método entiende Descartes “las reglas ciertas y fáciles por cuya observación exacta se estará seguro de no tomar jamás un error por una verdad, y, sin malgastar inútilmente las fuerzas del espíritu, sino aumentando su saber por un progreso continuo, alcanzar el conocimiento verdadero de todo aquello de lo que sea capaz”

Esas reglas se reducen a cuatro:

  1. La regla básica es la evidencia, claridad y distinción, frente a oscuridad y confusión

    “El primero era no aceptar jamás cosa alguna por verdadera que no supiese con evidencia que lo es: es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender nada más en mis juicios que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no tuviese ocasión de ponerle en duda”. Es decir, evidencia como criterio de verdad, lo que implica el rechazo de la duda, origen del error. La evidencia se caracteriza en Descartes por dos cosas: claridad y distinción. En resumen, sólo admitirá como verdadero aquello que se presente como evidente, es decir, con claridad y distinción.

  2. “Dividir cada una de las dificultades que examinaré, en tantas partes como pudiera y que fueran necesarias para resolverlas mejor”. Es decir, análisis de lo complejo en sus notas más simples.
  3. “La tercera, conducir por orden mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento más complejo; suponiendo incluso el orden entre aquellos que no se preceden naturalmente unos a otros”. Es decir, síntesis que obliga a un orden para realizar la recomposición de lo estudiado.
  4. “Y el último, hacer en todo enumeraciones tan enteras, y revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada”. Es decir, enumeración de todas las partes que facilita el análisis y revisión sintética para la intuición global del conjunto.

En resumen, las cuatro reglas del método son: evidencia, análisis, síntesis y enumeración. En realidad, todo el método se reduce a la evidencia: hay que encontrar una evidencia en la verdad primera de donde se deduzcan las demás, hay que lograr una evidencia en el proceso y hay que lograr una evidencia en el conjunto del proceso.

Sólo se podrá construir un edificio filosófico sólido, si utilizamos un método que nos haga llegar, por medio de la deducción, de una verdad cierta a las demás verdades.

El fracaso de los filósofos anteriores está en que no han sabido encontrar ese método para su reflexión filosófica. Un método que nos haga llegar a la verdad absoluta sin posibilidad de error.

1.  EL MÉTODO EN DESCARTES

1.1. EL PUNTO DE PARTIDA: LA DUDA METÓDICA

Coherentemente con las exigencias del método que acabamos de ver, Descartes comienza dudando. Recordad que acaba de decir que no podrá aceptar ninguna cosa como verdadera si no es absolutamente cierta, o dicho de otro modo, si en ella la duda no es absolutamente imposible. O, si lo preferís, no admitirá nada en lo que la duda -por absurda o estúpida que parezca- sea posible. Hemos visto ya con los sofistas y con Agustín de Hipona el escepticismo y su concepción del conocimiento y de la duda. La de Descartes no es una duda escéptica, sino <<metódica>>. Utiliza la duda como método o instrumento para encontrar la verdad -si es que la hay. Eliminando juicios y prejuicios, el punto de partida de Descartes es poner en duda todo aquello en lo que ésta sea posible (Únicamente queda a salvo la moral provisional).

MOTIVOS DE DUDA

  1. LOS SENTIDOS. Algunas veces nos engañas, nos inducen a error; por lo tanto, no nos podemos fiar de ellos. No está diciendo que no existan o que todo conocimiento que proceda de ellos sea falso; simplemente no  superan el criterio de certeza cartesiano. Por lo tanto, se tienen que dejar entre paréntesis, no se pueden utilizar.
  2. Si habéis visto la película origen sabréis de lo que Descartes habla...

    EL MUNDO EXTERIOR. REALIDAD.

     

    En este caso Descartes está próximo a la duda escéptica y a una idea muy propia de la literatura del  s. XVII (Shakespeare, El gran teatro del mundo; Calderón de la Barca, La vida es sueño) en la que el mundo es un gran teatro y en él todo es una farsa. La razón de dudar del mundo exterior es la siguiente: nosotros aceptamos como real el mundo exterior simplemente porque se nos impone, porque lo percibimos como real. Sin embargo, en alguna ocasión, todos nosotros habremos soñado y habremos percibido como real lo soñado … hasta que nos despertamos y nos damos cuenta del error. La no distinción, en ocasiones, entre el estado de vigilia y el de sueño, hace que Descartes deje entre paréntesis también el mundo exterior.

(Ya sé que entendéis el video, no obstante, os dejo por escrito la conversación de Neo y Morfeo:

Neo – “Esto no puede ser …”

  1. Morfeo – “¿Ser qué?¿Ser real?”….
  2. Morfeo – “¿Qué es real?¿Cómo defines real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, de lo que puedes oler, saborear y ver, entonces la realidad son simples señales eléctricas interpretadas por tu cerebro”….
  3. Morfeo – “Matrix es todo, es todo lo que nos rodea. Incluso ahora, en esta habitación. Puedes verla cuando miras por tu ventana o cuando enciendes tu televisor. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para cegarte sobre la verdad.”)

3. LOS PROPIOS RAZONAMIENTOS. Aunque la duda afecte a los sentidos y al mundo exterior (ya sabéis, es un racionalista), queda el conocimiento obtenido por el entendimiento, las proposiciones matemáticas que se muestran con claridad y distinción, con evidencia, perfectamente construidas (2+2=4). Pero… cabe dudar hasta de las verdades matemáticas porque Descartes propone la hipótesis de un Deus deceptor (Dios engañador) que habitualmente se traduce (y el mismo Descartes lo utiliza) como genio maligno (algunos dicen que es  un rasgo más de la precaución de Descartes). Si admitimos la hipótesis (¿por qué no?) entonces efectivamente es posible que ese ser todopoderoso se dedique a engañarme y a tomar como verdaderas las cosas que no lo son. La duda se extiende hasta a lo que parecía más seguro.

4. Ah… por cierto. Y si no puedo garantizar la existencia corporal (2) y los razonamientos realizados (3) por culpa de ese perverso genio maligno ¿el yo está garantizado?. La duda afecta, por lo tanto, a quien hace todos los razonamientos.

1.2. RESULTADO DE LA DUDA: EL CÓGITO (RES COGITANS)

Con la duda, Descartes ha eliminado todas las opiniones, ha dejado en suspenso cualquier cosa que tenemos como cierta (todo, menos las verdades de la fe y las normas de la moral , acordaos, moral provisional, “para seguir viviendo”). Después de dudar de todo lo dudable,  sólo quedan dos posibilidades:

1.  Encontrar algo que sea cierto, de lo que no se pueda dudar

2. Admitir que no hay nada cierto en el mundo

Hay una certeza que resiste todos los ataques de la duda y de la que, consiguientemente, es imposible dudar: el hecho simultáneo del propio pensamiento y de la propia existencia. Puedo dudar de todo…pero no puedo dudar de que estoy dudando; no puedo dudar de mi pensamiento, y mi pensamiento se da porque se da mi existencia. Mi pensamiento y mi existencia los percibo simultáneamente.

Puedo pensar que no existe Dios, que no existe el mundo, las cosas… Pero no puedo pensar que yo, que pienso estas cosas, no existo al mismo tiempo que las pienso. Es posible que las cosas sean falsas, o que no existan; pero yo las pienso; y eso es absolutamente cierto, de eso no puedo dudar, no puedo dudar de que las pienso. (No me ha entrado un ataque de egolatría, sólo puedo utilizar la primera persona de singular)

Para dudar hace falta pensar, y para pensar hace falta existir. Aunque todo sea falso, tengo que admitir que yo, que a lo mejor me engaño al pensar estas cosas, soy un ser que pienso, y por lo tanto, un ser que existe. Esa realidad puede con todas las dudas.

En el cogito ergo sum encuentra Descartes el principio buscado. La idea clara y distinta. La base firme para construir todo el edificio de la filosofía, la gran base que va a servir de fundamento para deducir de ella todas las demas verdades. (En Agustín de Hipona vimos un análisis semejante cuando afirmaba “¿Pues qué si te engañas?; si me engaño soy”)

1.3. ANÁLISIS DEL COGITO ERGO SUM

Hay dos elementos claros: pensar y existir.

PENSAR: No es un puro acto mental; es un conjunto de cosas “Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y también imagina y siente”

EXISTIR: Descartes parte de la propia interioridad, de los pensamientos que descubre en sí mismo, y a partir de ahí llega a la existencia: el yo como pensamiento que existe.

Características del cógito

  1. No es un silogismo del tipo “Todo el que piensa, existe; yo pienso, luego existo”. Es una INTUICIÓN: intuyo la conexión necesaria entre mi pensar y mi existir. Intuyo, sin ninguna deducción, la imposibilidad de mi pensar sin mi existir.
  2. Es una IDEA CLARA Y DISTINTA. Es una idea que se impone con EVIDENCIA inmediata, sin ningún razonamiento. Es una experiencia directa que se me manifiesta sin oscuridad, sin dificultad.
  3. Es una VERDAD INMUTABLE: Es una verdad de la que no se puede dudar. En ella Descartes quiere asentar todo el edificio de la filosofía. Es el primer juicio existencial seguro y evidente, absolutamente verdadero, y el más seguro. De esta verdad no se puede dudar. Se puede dudar de que Dios exista o de que exista el mundo, pero nadie puede dudar de su propia existencia.

1.4. ANÁLISIS Y CLASIFICACIÓN DE LAS IDEAS

A) LAS IDEAS, OBJETO DEL PENSAMIENTO

Tenemos una verdad absolutamente cierta: la existencia del yo como sujeto pensante. Esa existencia indubitable del yo no implica la existencia de ninguna otra realidad.

Por ejemplo “yo pienso que el mundo existe”: tal vez el mundo no exista, lo único absolutamente seguro es que yo pienso que el mundo existe.

¿Cómo demostrar la existencia de una realidad extramental, exterior al pensamiento? ¿Cómo conseguir la certeza de que existe algo además de mi pensamiento, exterior a él?

A Descartes no le queda más remedio que afirmar/deducir la existencia de la realidad a partir de la existencia del pensamiento. Así lo exige el ideal deductivo: puesto que la primera verdad es “yo pienso”, del “yo pienso” han de extraerse todos los conocimientos, incluido el de las realidades extramentales.

¿Con qué elementos contamos para ello?

  1. El pensamiento como actividad (yo pienso)
  2. Las IDEAS que piensa ese yo

Volvamos al ejemplo “yo pienso que el mundo existe”:

Mis ideas sobre el mundo son indudables pero el mundo sí es dudoso

  1. El yo que piensa, cuya existencia es indudable
  2. El mundo como realidad exterior al pensamiento, cuya existencia es problemática y dudosa.
  3. Las ideas de “mundo” y de “existencia” ya que si no las poseyera no podría pensar que el mundo existe.

De este análisis Descartes concluye que el pensamiento piensa siempre ideas. El concepto “idea” cambia con respecto al pensamiento anterior, lo que convierte a Descartes en el primer filósofo moderno. En la filosofía anterior, el pensamiento no recae sobre las ideas, sino directamente sobre las cosas: si yo pienso que el mundo existe, estoy pensando en el mundo y no en mi idea de mundo. Para Descartes, el pensamiento no recae directamente sobre las cosas, sino sobre las ideas: yo pienso no en el mundo, sino en la idea de mundo. Y ¿cómo garantizar que a la idea de mundo corresponde una realidad: el mundo?

B) LA IDEA COMO REALIDAD OBJETIVA Y COMO ACTO MENTAL

La afirmación de que el objeto del pensamiento son las ideas lleva a Descartes a diferenciar dos aspectos en ellas:

  1. Las ideas como ACTOS MENTALES (“modos de pensamiento” en terminología cartesiana). En este sentido todas tienen la misma realidad, o mejor dicho, todas son igualmente actos mentales. Piense yo en un árbol, un unicornio o en el pensamiento, todas ellas son ideas, actos mentales.
  2. Las ideas en cuanto poseen un CONTENIDO OBJETIVO, MODO DE SER POR REPRESENTACIÓN; en este sentido, su realidad es diferente. Las ideas, en este sentido, tienen distintos grados de perfección. La idea de ángel es más perfecta que la idea de pizarra, y la idea de pizarra es más perfecta que la idea de verde. Descartes distingue tres tipos de ideas atendiendo a su realidad objetiva:
  • Las ideas adventicias parecen proceder del mundo exterior

    IDEAS ADVENTICIAS

     

    : Aquellas que parecen provenir de nuestra experiencia externa. Idea de hombre, de árbol, de amarillo, etc…

  • IDEAS FACTICIAS: Aquellas ideas que construye la mente a partir de otras ideas. Idea de unicornio, caballo con cuerno.
  • IDEAS INNATAS: Ni proceden de la experiencia externa ni son construidas por mí. El entendimiento las posee por sí mismo, las tiene por naturaleza. Son ideas innatas las de pensamiento y existencia: pienso, entonces soy, existo. Estas son las ideas CLARAS Y DIS TINTAS.

(TERCERA MEDITACIÓN

Sobre estas conside raciones está pensada la Tercera Meditación, sin duda la más compleja … y justamente la que vosotros tenéis que leer; por lo tanto, haré un análisis más pormenorizado

Hasta este momento sólo tenemos una evidencia, lo único claro y distinto: el cógito. En esta meditación, Descartes quiere alcanzar otra u otras certezas que le permitan escapar del solipsismo. (Por cierto, algunos autores dicen que es aquí donde tendría que haber acabado su filosofía). El procedimiento para hallar alguna otra verdad (si es que la hay) será invalidar las razones de la duda, especialmente la de ese dios todopoderoso y a la vez maligno. Si eliminamos esta hipótesis, los principios y las deducciones de las matemaricas escaparían de la oscuridad y confusión (vamos, que serían claras y distintas), tendrían la misma certeza que el cógito. Y sólo hay una forma de eliminar al dichoso genio maligno: demostrar la existencia de Dios. Y, por cierto, esa demostración de la existencia de Dios sólo puede derivar de los contenidos del pensamiento, y éstos son:

  1. imágenes de las cosas
  2. afecciones: quiero, temo, etc…
  3. juicios: sólo a estos se les puede atribuir verdad o falsedad. Nos equivocamos o acertamos cuando juzgamos que una imagen presente en nuestro pensamiento es una representación, es decir, corresponde a algo exterior que viene a ser lo representado. Me explico: Pensemos en  la idea de “pizarra”. Ningún problema. Pero sobre ella podemos emitir un juicio: “A la idea de pizarra que tengo ahora en mi mente le corresponde una pizarra objetiva” Ahí está el problema. ¿Qué nos mueve a emitir juicios de este tipo?:
  • No podéis dejar de verla. La realidad se tambalea...

    Inclinación natural. ¿Quién de vosotros dudaría de que a la idea de pizarra que tenéis ahora mismo le corresponde una pizarra? Sin embargo, no es una razón suficientemente sólida sino una impresión ingenua, sin actitud crítica. Por inclinación natural también podríamos pensar que la Tierra no se mueve. Muy lejos, por tanto, esta inclinación natural de la luz natural del cógito.

  • Otra película con las confusiones posibles entre realidad-sueño

    El sentimiento de que estas ideas no dependen de nuestra voluntad sino que se imponen, lo cual parece indiscutible cuando la imagen se corresponde con una presencia empírica -por ejemplo, el calor y el fuego-. ¿Si queréis podéis hacer que desaparezca y aparezca la pizarra colgada de la pared a vuestro antojo? A Descartes no le parece suficiente porque cuando soñamos también se forman sin presencia objetiva de lo que pretenden representar.

  • Hay otra vía de explorar si alguna de las ideas que poseemos corresponden a cosas exteriores a nosotros, la relación de causalidad: la causa tiene tanta realidad como el efecto.

Toda idea es representación, no necesariamente del mundo exterior que hemos puesto entre paréntesis, pero representación de aquello de que proviene, su causa. Esa causa de la que proviene la idea será ideal o no en función de que a su vez sea no no representante de otra causa. Dicho de otro modo: dejará de haber idea en el momento en que encontremos algo que a nadie representa.

Hemos visto en la clasificación de las ideas como Descartes llama “objetivo” al modo de ser por representación; el opuesto será el “formal” (aquel ser que a nadie representa, aquel que en su emerger es afirmación de sí). Ninguna idea es formal ya que formales sólo pueden ser las causas de las ideas, siempre y cuando se trate de causas que no sean causadas.

De forma sencilla: Descartes sólo tiene el cógito y busca algo que no sea una idea; sin embargo, tiene que buscarlo dentro de las ideas mismas (¡no hay otra vía de exploración!). Lo que busca es una idea “paradójica“, una idea que en su mismo aparecer deje de serlo, el arquetipo. ¿Cómo? Buscando entre las ideas una que no tenga su causa en algo cuyo modo de ser sea objetivo o por representación. A la búsqueda de tal idea, Descartes hace un repaso de los contenidos de conciencia:

  1. Ideas de hombre similares al yo empírico de Descartes
  2. Ideas de animales
  3. Ideas de ángeles
  4. Ideas de cosas corpóreas e inanimadas
  5. Idea de Dios

Las ideas 1, 2, 3 y 4 pueden tener su causa en los contenidos del cógito, la idea de Dios no, debido al atributo de la infinitud.  Dios es infinito; por lo tanto, la idea de Dios no puede proceder del  pensamiento (lo único que soy por ahora)  ya que es finito y, como hemos dicho al principio, lo que está en el efecto ha de encontrarse en la causa. Por lo tanto, yo no podría tener la idea de infinito si no la hubiera puesto en mí un ser infinito, Dios.

A partir de la idea de Infinito (Dios), idea innata, clara y distinta, Descartes elabora el segundo argumento o demostración de la existencia de Dios, fundado en la imperfección de mí mismo y en la contingencia o debilidad de mi propio ser.  De forma elemental y clara:

  1. De lo único que estoy seguro es de que soy un ser pensante; de todo lo demás, dudo.
  2. Puesto que dudo, soy un ser limitado e imperfecto porque sería más perfecto no dudar, tener certeza de las cosas. Me doy cuenta -puesto que dudo- de que soy un ser finito.
  3. No sería posible tener el concepto de lo finito sin la idea de lo infinito, de lo perfecto: lo finito es la negación de lo infinito.
  4. Ahora bien ¿de dónde procede o me viene la idea de infinitud?

– No viene de la nada: de la nada, nada procede.

-No de mí mismo: yo soy finito, y de lo finito no puede venir la idea de infinito; admitir eso equivale a admitir que de la nada procede algo.

-Luego, la idea de infinito sólo puede proceder de un ser infinito, de Dios. Por lo tanto, Dios existe.)

1.6. LA EXISTENCIA DE DIOS (RES INFINITA)

Hasta este momento sólo tenemos una evidencia, lo único claro y distinto: el cógito.  Descartes quiere alcanzar otra u otras certezas que le permitan escapar del solipsismo. (Por cierto, algunos autores dicen que es aquí donde tendría que haber acabado su filosofía). El procedimiento para hallar alguna otra verdad (si es que la hay) será invalidar las razones de la duda, especialmente la de ese dios todopoderoso y a la vez maligno. Si eliminamos esta hipótesis, los principios y las deducciones de las matemaricas escaparían de la oscuridad y confusión (vamos, que serían claras y distintas), tendrían la misma certeza que el cógito. Y sólo hay una forma de eliminar al dichoso genio maligno: demostrar la existencia de Dios.

Descartes realiza tres demostraciones de la existencia de Dios. La más fundamentada y típica del racionalismo, la que contiene mejor su pensamiento, es la basada en el argumento ontológico de San Anselmo.

1ª. Prueba ontológica, basada en el argumento ontológico de San Anselmo. (Quinta meditación). Es verdadero aquello que percibimos de forma clara y distinta. Al concebir la idea de una cosa percibimos también sus cualidades esenciales. (De un triángulo percibimos clara y distintamente que la suma de sus ángulos es dos rectos y esta suma se encuentra necesariamente incluida en la idea de triángulo). En la idea objetiva se encuentra su existencia aunque sólo como posibilidad. Sin embargo, al obervar la idea de un Ser perfecto (clara y distinta como la de triángulo) se observa que en esa idea se encuentra contenida la existencia no como posibilidad sino de forma necesaria y actual. La razón (recordaréis que vimos el argumento con Tomás de Aquino) es que si no existiera tendríamos que admitir una contradicción: Admitimos primero que es el Ser perfecto y después decimos que no existe más que en el pensamiento, lo que implicaría imperfección, ya que no tendría esa existencia necesaria y actual. La idea de Ser Perfecto, la idea de Dios, incluye la existencia necesaria. O dicho de otra forma: si tengo la idea de un ser perfecto tiene que existir porque, si no, su misma idea implicaría contradicción al ser perfecto e imperfecto a la vez (si le falta la existencia).

¿Habrá alguna idea de la que yo no pueda ser la causa?

2ª . Recoge algunos aspectos de las vías tomistas de los grados de perfección y de la causalidad. La diferencia fundamental está, como es lógico, en el punto de partida. Tomás de Aquino partía de un hecho de experiencia, observable por los sentidos.  (Tercera Meditación). Descartes parte de la idea de ser perfecto (recordad perfecto=infinito) que encontramos en nuestra mente. Como la causa tiene que tener tanta realidad como el efecto, yo no puedo ser la causa de esa idea; por lo tanto, tiene que haber una realidad actual con (por lo menos) el mismo grado de perfección; es decir, Dios.

3ª. (Tercera Meditación). Basada en la imperfeccióny contingencia de mi propio ser. Como en las dos anteriores parte de la idea de un ser perfecto (recordad perfecto=infinito). Sin embargo, me descubro a mí mismo imperfecto de tal modo que yo no puedo ser la causa de mi mismo. Y también me descubro contingente, de tal modo que no puedo ser la causa de que siga existiendo. Por lo tanto, tiene que haber un ser que me ha producido y me conserva y que tiene en sí esas perfecciones.

La existencia de Dios en Descartes, como ya vimos al principio, suscita muchos debates. Los más extremos dicen que la única razón que lleva a Descartes a demostrar la existencia de Dios es la precaución y el miedo que persigue toda la obra de Descartes a una acusación de ateísmo -de las que no se libró, a pesar de todo: Cuando propone la hipótesis del genio maligno elimina la evidencia de las matemáticas y cuando demuestra la existencia de Dios este le sirve para garantizar la evidencia de las matemáticas. Luego, si no hubiese propuesto la existencia de un genio maligno,  no habría tenido que demostrar la existencia de Dios. Al margen de esta consideración  las  argumentaciones de Descartes adolecen de lo que ha venido en llamarse círculo vicioso: Dios fundamentará el criterio de verdad, pero, para dar ese fundamento, el criterio de verdad tiene que aplicársele previamente a Dios.

1.7. LA EXISTENCIA DEL MUNDO (RES EXTENSA)

De la realidad externa sólo tenemos certeza de la extensión, de lo que es medible, cuantificable

Puesto que Dios existe y es infinitamente bueno y veraz, no puede permitir que me engañe al creer que el mundo existe; luego, el mundo existe. Dios es la garantía de que a mis ideas corresponde un mundo, una realidad extramental. No obstante, Dios no garantiza que a todas mis ideas corresponda una realidad experimental. Lo que Dios garantiza es la existencia de un mundo constituido exclusivamente por la extensión y el movimiento. A partir de estas ideas de extensión y movimiento, Descartes deducirá toda su Física. Recordad que las ideas claras y distintas (evidencia) de las matemáticas se habían disipado con la aparición del dios engañador. Lo que Dios garantiza es la validez de las leyes del entendimiento para el mundo. Por lo tanto, cuando uso correctamente el entendimiento puedo estar seguro y obtener certeza. Pero de lo que tengo certeza es de lo matemáticamente formulable, lo cuantificable, la pura extensión. Del mundo externo sólo puedo conocer lo cuantificable (la extensión), las cualidades no son cuantificables, luego quedan descartadas.

2. LA REALIDAD EN DESCARTES

Fruto de la aplicación de la duda metódica y usando la regla de la claridad y distinción, la realidad queda estructurada en tres ámbitos: DIOS, PENSAMIENTO, EXTENSIÓN. Estas tres realidades son caracterizadas como sustancias.

La definición de sustancia y su clasificación se convertirá en una de las claves del pensamiento racionalista y de la nueva física. Aunque da varias definiciones, la más extendida y famosa es la siguiente:

“aquello que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir”

En rigor, esta definición sólo podría aplicarse a Dios. Por analogía, se puede decir también de lo creado, siempre que para existir no necesite de otra cosa creada.

Cada sustancia tiene un atributo que le es propio, entendiendo por atributo aquello por lo cual una sustancia se distingue de otras y es pensada en sí mismo. Los atributos esenciales son los que constituyen su naturaleza y esencia, de la cual dependen los demás atributos. Son inmutables e inseparables. Junto a los atributos esenciales están los modos que son modificaciones de los atributos que afectan a la sustancia.

Por el método se han obtenido tres sustancias, tantas cuantas ideas claras y distintas puede concebir la mente:

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1. SUSTANCIA EN SENTIDO ESTRICTO:  DIOS (RES INFINITA). Atributos: eternidad, inmutabilidad, omnisciencia, omnipotencia, etc… Es evidente que carece de modos.

2. SUSTANCIA CREADA QUE PIENSA: RES COGITANSAtributo: pensamiento. Modos: entendimiento, imaginación, memoria, sensaciones, deseos, voluntad. También la denomina ALMA, CONCIENCIA, YO, PENSAMIENTO, SUJETO. Es simple -no divisible-  y por eso inmortal.

Percepción de un fenómeno físico. Tratado del hombre

3. SUSTANCIA CREADA QUE NO PIENSA: RES EXTENSA. Atributo: extensión. Modos: figura y movimiento. También denominada SUSTANCIA CORPÓREA (CUERPOS) y MUNDO. Al ser el atributo de los cuerpos la magnitud o extensión en longitud, anchura y profundidad, y sus modos la figura y el movimiento, quedan al margen los olores, sabores, textura, etc… De ellos indicará que no son más que sentimientos que no tienen ninguna existencia fuera de mi pensamiento. Por ejemplo, el dolor no depende del cuerpo que lo causa: sea una flecha o una bala, producen el mismo dolor. Descartes distingue dos tipos de cualidades en los cuerpos:

  1. Cualidades primarias que derivan de la realidad fundamental: la figura y el movimiento. Son objetivas y se hallan, realmente, en los cuerpos. Su conocimiento se logra a través de la magnitud medible, pues caen bajo el ámbito del orden y la medida (matemáticas)
  2. Cualidades secundarias: subjetivas, producidas por la acción mecánica de los cuerpos. Son las atribuidas a los sentidos: olor, sabor, etc…

Grabado del Tratado del hombre, Descartes

Un conocimiento cierto sólo puede tratar de cualidades primarias y constituyen el objetivo de la geometría, a lo que se reduce, en último término la ciencia cartesiana.

INTERACCIÓN ALMA-CUERPO

Grabado del Tratado del hombre, de Descartes

Es una cuestión fundamental en el caso de las sustancias creadas y el quebradero de cabeza para todos los racionalistas. Descartes deja bien clara la diferencia entre alma y cuerpo. Al alma, sólo le pertenece el pensar, mientras que el cuerpo es extensión que puede modificarse por la figura y el movimiento. El cuerpo se reduce a una máquina regida por las leyes de la física, y la analogía con el reloj es típica para expresar esta idea. La vida se reducirá a movimiento mecánico; en particular, en los animales que carecen de alma o pensamiento. Es la física mecanicista. Los cuerpos son autómatas y, el cuerpo humano, también.

En el caso del ser humano, Descartes tiene que superar esa radical separación. Mantiene que el alma está unida a todo el  cuerpo aunque luego la sitúa en la glándula pineal, desde donde ejerce sus funciones.

EXAMEN:

“Por tanto, no puede haber dificultades en este punto, sino que debe concluirse necesariamente que, puesto que existo, y puesto que hay en mí la idea de un ser sumamente perfecto (esto es, de Dios), la existencia de Dios está demostrada con toda evidencia.

Sólo me queda por examinar de qué modo he adquirido esa idea. Pues no la he recibido de los sentidos, y nunca se me ha presentado inesperadamente, como las ideas de las cosas sensibles, cuando tales cosas se presentan, o parecen hacerlo, a los órganos de los sentidos. Tampoco es puro efecto  o ficción de mi espíritu, pues no está en mi poder aumentarla o disminuirla en cosa alguna. Y, por consiguiente, no queda sino decir que, al igual que la idea de mí mismo, ha nacido conmigo, a partir del momento en que yo he sido creado”

R. Descartes, Meditaciones metafísicas. Tercera Meditación

En este texto el autor reflexiona sobre el conocimiento

 

1. Exponer las ideas y estructura argumentativa del texto propuesto.

(Siempre digo lo mismo: señalar de la forma más clara y precisa las ideas que aparecen en el texto. No es desaconsejable el uso de guiones para expresarlas. Como siempre, la primera frase presentará la obra)

Este texto pertenece a Meditaciones Metafísicas, conjunto de seis meditaciones (esta es la Tercera) que constituye su obra más sistemática y la que suscita más polémica y ataques. Sus ideas fundamentales son:

  1. Tesis fundamental del racionalismo: la existencia de ideas innatas, connaturales al entendimiento, que se caracterizan por ser claras y distintas (evidentes). Junto a ellas están las que parecen proceder (todavía no ha demostrado su existencia real) del mundo  exterior (adventicias) y las que son creadas o inventadas por el sujeto (facticias).
  2. Al comienzo del texto aparecen las dos ideas innatas más importantes: el yo o pensamiento que descubre con certeza indubitable en el curso de la duda metódica y la de Dios. De la idea de Dios señala en este texto  que no puede ser ni adventicia (no procede de la experiencia sensible) ni facticia (no es producto de nuestra imaginación porque el concepto de infinito no puede variar a nuestro antojo), siendo, por lo tanto, innata.
  3. Por último, la demostración de la existencia de Dios a partir de la idea de infinito presente en el yo que sólo puede haber sido puesta en ese yo por Dios. Si Dios ha puesto en mí la idea de infinito, Dios existe.

2. Explicar el problema del conocimiento en Descartes y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

(Independientemente del texto que sea, el orden lógico en el desarrollo del pensamiento cartesiano sería):

  1. Presentación del autor en su época y en el sistema filosófico (Una frase. Por ejemplo: R. Descartes (1596-1650) filósofo francés, creador de la filosofía moderna y padre del racionalismo -corriente filosófica del XVII que defiende que nuestros conocimientos válidos y verdaderos proceden de la razón)
  2. Desengaño filosófico sufrido y necesidad de encontrar un método
  3. Método cartesiano
  4. Punto de partida en función del método: la duda metódica
  5. Motivos de duda
  6. Resultado de la duda: cógito
  7. Análisis del cógito
  8. Análisis y clasificación de las ideas
  9. Demostración de la existencia de Dios
  10. La existencia de Dios garante del mundo
  11. Noción de sustancia
  12. Definición y caracterización de las tres sustancias

3. Marco histórico, socio-cultural y filosófico:

El s. XVII es el núcleo del mundo moderno, caracterizado por la explicación científico-técnica del mundo, la aparición de la idea de progreso, la concepción democrático-liberal del Estado, etc…

Económicamente, a lo largo del s. XVII Francia, Inglaterra y Holanda inician su aventura colonial (que ya habían emprendido España y Portugal) con un desarrollo del comercio que proporciona grandes beneficios. Si a esto unimos las innovaciones técnicas que mejoran la agricultura, minería y artesanía cabría pensar en un desarrollo económico que se verá frenado, sin embargo, por las guerras, la peste y una sucesión de malas cosechas que provocarán una enorme crisis económica, social y cultural.

Políticamente continúa el proceso de centralización del poder dando lugar a las monarquías absolutas, cuyos modelos son Francia y España. Esta etapa, denominada antiguo régimen, se caracteriza por:

  1. Concentración del poder: los reyes controlan la economía y la política, y, en algunos países hasta la vida intelectual y religiosa.
  2. Desarrollo de la organización política con la ampliación y mejora de instrumentos de gobierno: ejército, administración, diplomacia, centralización territorial del poder gobernando desde la capital, etc…
  3. Los reyes apoyan su poder absoluto:
  • Socialmente en la aristocracia que no quiere perder sus privilegios y que además ocupa cargos políticos
  • Económicamente en la gran burguesía -banqueros y comerciantes
  • Ideológicamente en las teorías que defienden el poder absoluto (Hobbes, por ejemplo)

El siglo XVII es un siglo de guerras. En 1618 se inicia la Guerra de los Treinta Años en la que intervienen prácticamente todos los estados europeos y en la que participa el propio Descartes como soldado. España comienza a ser relevada por Francia, con enfrentamientos durante este siglo. Inglaterra vive una permanente guerra civil que acaba con una monarquía controlada por el Parlamento. En 1688 se produce la Guerra de la Liga de los Augsburgo (Austria, príncipes alemanes e Inglaterra contra Francia) y en 1697 se enfrenta Suecia contra Dinamarca, Polonia y Rusia. No son las únicas ya que hay otras guerras en las que se entremezclan intereses políticos, económicos y religiosos.

Los rebrotes de peste se producen a lo largo del siglo provocando una enorme mortalidad. La pestte, unida a las guerras y a las malas cosechas trajeron el hambre que en algunos lugares acabó con el 20% de la población.

En el arte este es el siglo del Barroco. En arquitectura y escultura este término surge para calificar despectivamente lo que se consideraba que era una degeneración del renacimiento y que se caracteriza por el predominio del movimiento, profusión de detalles, etc… Se desarrolla, sobretodo, en los países católicos, vinculado a la contrarreforma.

En literatura (España vive lo que luego se llamará su Siglo de Oro) destacan Shakespeare, La Fontaine, Cervantes, Lope de Vega, etc…

En pintura, Velázquez, Murillo o Rembrant son los más importantes.

El marco filosófico de Descartes viene determinado por la Escolástica, el escepticismo de Montaigne (1533-1592), la ciencia moderna y, por supuesto, el racionalismo.

La Escolástica ya decadente estudiada por Descartes con los jesuitas en su juventud, es aborrecida por Descartes, como ya hemos visto en su desengaño filosófico. Igual que rechaza el argumento de autoridad de la Escolástica, también rechaza el escepticismo de Montaigne: la duda cartesiana sólo es un instrumento para encontrar conocimientos ciertos, alejándose por lo tanto de la duda escéptica.

El racionalismo no podría entenderse sin la vinculación con la ciencia moderna, nacida en el Renacimiento y consolidada en este siglo por Galileo y después por Newton. Nadie dudaría en incluir también en ella a Descartes y a Leibniz, creadores de la geometría analítica y del cálculo diferencial e infinitesimal respectivamente. Tampoco hemos de olvidar la concepción mecanicista de Descartes.

El racionalismo (ver apuntes: Introducción al racionalismo)

Descartes mantiene relación con científico, matemáticos y filósofos de la época algunos de los cuales, a través del padre Mersenne, le envían las objeciones a sus Meditaciones Metafísicas, entre los que cabría destacar a Hobbes. Parece que Pascal mantuvo algún encuentro con Descartes.

4. Explicar el tratamiento del problema del conocimiento en un autor o corriente filosófica que no pertenezca a la época moderna.

Descartes es el primer filófoso moderno por introducir el papel del sujeto en el proceso del conocimiento: lo que generalmente se denomina subjetivismo. Por eso, suele establecerse, en la teoría del conocimiento un antes y un después de Descartes. Podemos compararlo con los autores anteriores a él: Platón y sus grados de conocimiento destacando el papel de la razón; Aristóteles  y su teoría de la abstacción; Agustín de Hipona y su iluminación divina; Tomás de Aquino, similar a Aristóteles. No habría ningún problema en hacerlo con los posteriores: Marx y su teoría del conocimiento ligado a la práctica o praxis, Nietzsche desde el vitalismo, Ortega desde su perspectivismo o Wittgenstein con su relación entre el conocimiento de la realidad y el análisis lógico del lenguaje.

 

16 comentarios to “TEMA 11. DESCARTES”

  1. Sonia Says:

    Realmente tu blog me ha ayudado muchísimo! Esta mucho mejor explicado que en mi libro de filosofía o en los apuntes y fotocopias que nos da el profesor! En serio, me ha ayudado muchísimo a prepararme el examen de Descartes =), sigue así!! Y muchas gracias!!

    • honorina Says:

      Seguro que mis alumnos suspirarían por los apuntes o fotocopias que os da vuestro profesor. De todos modos, muchas gracias por tu comentario. Es alentador saber que a alguien le parece bien lo que hago. Mucha suerte con el examen de Descartes

  2. Bel Says:

    Tengo que decir que a mi también me parecen excelente tu blog y me sirve de gran ayuda.
    Un saludo

    • honorina Says:

      Muchas gracias. Sé que no es excelente y que tiene un montón de deficiencias … pero estoy empezando. No obstante, es muy agradable leer comentarios como el tuyo y pensar que te puede servir de ayuda. Gracias otra vez.

  3. Jere Says:

    Vaya profe! si pones Honorina en google lo primero que aparece es tu blog, enhorabuena! no digo mi nombre que no quiero que me llamen pelota😛 jeje.

  4. Quentin Taranino Says:

    Vaya profe! si pones en google Honorina lo primero que aparece es tu blog. Enhorabuena! parece que tiene éxito.
    No doy mi nombre porque sino luego me llaman pelota😛 jeje.
    Saludos.

    • honorina Says:

      Vaya… ¡qué curiosidad! Eres alumno, no eres de 2º, te gusta Quentin Tarantino y Pulp Fiction, y, por último, temes que si das tu nombre alguien te tache de pelota. ¿Jere tiene algo que ver con el cantante? ¿Estás viendo lógica?

      • Quentin Says:

        Si, fuí tonto, creía que no había envíado el primer mensaje y en el segundo decidí dar otro nombre, demasiada información… jeje, y si me gusta el cine, lo de Jeré me vino porque me acordé en ese momento del cantante no se el porqué.
        No obstante no creo que llegues a mi con estos datos jaja, al no ser que tengas una afición oculta de hackear IP’s o algo por el estilo.

      • honorina Says:

        ¡Vaya,vaya! Sin darte cuenta has confesado que eres alumno (ninguna alumna se llamaría a sí misma “tonto”), no te importa contestar a la pregunta del cantante, tampoco a que te gusta el cine (que ni siquiera preguntaba, era evidente) y, sin embargo, evitas contestar a la última pregunta referida a la lógica. Si no la estuvieses dando, posiblemente no te hubiera importado contestarla poque la pista sería poco importante. Deduzco, por lo tanto, que estás con la lógica. ¿Te parece tan difícil lo de la deducción como aseguráis en clase?
        Tranquilo, no tengo como afición -tampoco conocimientos aunque tuviera la afición- hackear direcciones IP. Por cierto, veo que la tuya es dinámica ¿no?

      • Quentin Says:

        No he evitado la pregunta de la lógica, simplemente no me he dado cuenta de ella jeje. No, lógica me toco darla el año pasado, no es muy complicada. No revelo nada diciendo que me gusta el cine ni el cantante, lo único que puedes saber es que soy chico y de 2º de Bach (por lo de la lógica, aunque por otro lado estando en un post sobre Descartes suponía que se daba por sentado que no soy de 1º de Bach.).
        PD: Si mi IP es dinámica😉

      • honorina Says:

        ¿Puedes decirme ya quién eres?

      • Quentin Says:

        ¿no llego el último mensaje?
        bueno, contesté que soy el más guapo de 2º de bachillerato, más pistas ya son demasiadas hahaha

  5. raisa Says:

    Realmente tu blog es una pasada , me ayuda muchìsimo con los autores y està muy bien explicado,quiero agradecerte por el esfuerzo que empleas para hacer que lo entienda.

    • honorina Says:

      Muchísimas gracias. Eres muy amable molestándote en escribir un comentario como el que haces y me satisface enormemente porque has dado justo con lo que pretendo hacer: que mis alumnos -y los que accedan a la página- entiendan a estos autores. La filosofía de los distintos autores no es tan difícil si uno es capaz de entender el problema al que etán intentando dar solución. Mi esfuerzo no es tan grande, ¡me encanta la filosofía! y recibo en compensación comentarios como el tuyo. Gracias.

  6. beatriz Says:

    estoy totalmente de acuerdo con los comentarios, u blog es excelente, está mucho mejor que el libro ! gracias , seguro que voy a aprobar ahora entiendo un montón de cosas mas. GRACIAAAAAS

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